Blog Los viajes de Dora Restaurante Piparoza en Évora ~ LOS VIAJES DE DORA
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Restaurante Piparoza en Évora

Otra vez que casi nos quedamos sin comer en Portugal. Recorrimos gran parte del centro de la ciudad a la búsqueda de un restaurante pero todo estaban llenos o bien no querían ocupar alguna mesa que estaba vacía cuando entramos, así que sin querer se acercaban las 3 y seguíamos buscando desesperadamente. Nos veíamos comiendo a las 4 de la tarde como ya nos había ocurrido en Oporto hacía unos años. 

Al final encontramos un restaurante con unas pocas mesas libres (no muchas) y no lo dudamos: Piparoza situado cerca de la Praça do Giraldo. Entramos tan deprisa y tan desesperados y por qué no decirlo, hambrientos que ni siquiera hicimos una foto de la fachada, aunque a la salida sí que al menos hicimos una.



El menú era bastante amplio pero la verdad es que no sabíamos muy bien qué pedir ya que los platos no venían explicados con nombre de ingredientes. 


Los precios también nos parecieron algo caros pero al día siguiente descubrimos que ese era un problema generalizado de Évora. No solo la inflación está haciendo daño en España. 

Os dejo algunas fotos del interior del local, las mesas estaban bastante juntas y la verdad es que la forma en cómo estaban ubicadas daba sensación de agobio pero no teníamos otra opción para comer a esas horas. 






Al final nos decantamos por una carne portuguesa (en mi caso) y mi marido unas pataniscas de bacalao (parecidas a nuestros buñuelos de bacalao pero más aplastadas, tipo tortillitas) con arroz de acompañamiento y ensalada. Mi carne muy fuerte, no me gustó mucho, estaba muy picante. Buena cantidad pero de nuevo volví a confundirme con el plato. Las pataniscas muy ricas y el arroz también aunque con mucha cebolla (se nota que les gusta cocinar a los portugueses con arroz). Precio total con pan, agua y dos cafés, 17 euros cada uno. 





Como los postres estaban algo caros en el restaurante, cuando salimos, encontré un sitio de gofres y no dudé en pedirme uno. Riquísimo.


Quizás con más tiempo, a otra hora y con más tranquilidad, hubiéramos encontrado un lugar mejor para comer como hicimos al día siguiente que no dudamos en reservar por la mañana temprano. Además, lo peor del restaurante, los 45 minutos que tuvimos que esperar entre pedir y que nos sirvieran los platos, ¿falta de personal? ¿masificado el restaurante? ¿lentitud? No sabemos las razones pero es algo que ya nos había pasado en Oporto hace años. No para repetir desde luego. 

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