Hotel Tui Magic Life Fuerteventura

diciembre 22, 2020

En cuestión de una semana organizamos nuestra última escapada del 2020, un año parco en viajes por el coronavirus pero al que no queríamos despedir sin darnos una oportunidad más de disfrutar de la vida y de descansar unos días del annus horribilis. Los planetas se alinearon para que pudiéramos hacer realidad uno de nuestros sueños, pasar la Nochebuena o la Nochevieja de viaje y aunque en estas fechas parece más lógico elegir destinos más navideños, por razones obvias elegimos Fuerteventura, ya que encontramos unos vuelos bastante económicos y un hotel en TI para pasar esos días en la isla. 

El hotel elegido fue el Hotel Tui Magic Life Fuerteventura, situado en la zona sur de la isla muy cerca de Morro Jable. Nuestra intención era descansar sobre todo aunque ello no implicara que al menos alguna tarde hiciéramos alguna excursión por la isla. 

Llegamos al hotel sobre las 16:00 horas. Tardamos un poco en hacer el check-in porque había dos personas delante de nosotros y solo tenían dos recepcionistas atendiendo. Nos explicaron un poco por encima cómo funcionaba el TI y las reservas de las diferentes actividades que ofertaban (como el tiro con arco o el gimnasio o las clases de fitness) y fuimos directamente a nuestra habitación. Una de ellas era con vista al mar, y de paso a la piscina, y la otra daba a una zona más tranquila. 



Habíamos reservado dos habitaciones dobles, una con vistas al mar y la otra no, más bien porque cuando hicimos la reserva en booking ya no había más opciones posibles. La habitación era muy amplia con dos camas grandes, un armario también bastante grande y un par de sofás con una mesa y un TV. El cuarto de baño con ducha moderna. De la habitación lo que más nos gustó fue la amplitud y el hecho de que al ser TI, las bebidas del mini-bar eran gratuitas y cuando llegamos teníamos un par de latas de refresco y dos botellas de agua que todos los días nos iban dando. 








Desde la terraza de nuestra habitación teníamos vistas de la piscina y del mar. 


Voy ahora a explicarlos cómo era el complejo. En primer lugar en recepción había un bar donde podías pedir bebidas y cócteles a cualquier hora. También había pasteles al mediodía pero solo hasta las 5 de la tarde. 


En esta parte también había una zona con mesas y sofás y entretenimiento. Al lado una sala con dos mesas de billar, al cual nos viciamos un poco. 




Al igual que las habitaciones, toda esta zona era muy amplia y luminosa. 

El complejo estaba formado por edificios de tres plantas con zonas de paseo, varias piscinas, dos canchas de tenis, una de voley playa, una zona para tiro con arco, una zona de juegos con más mesas de billar, un gimnasio, restaurantes, un teatro, una zona para tiro con arco y una tienda. 














Por lo que respecta al TI, aparte de bebidas a todas horas gratuitas, solo podías tomar snacks hasta las 16:30 en el bar de la piscina y hasta las 17:00 en el bar de recepción (tartas), pero por la mañana nada. Bien es verdad que el restaurante de buffet cerraba a las 11:00 de la mañana el desayuno y que la comida empezaba a las 12:30 hasta las 14:30 y luego la cena empezaba a las 18:00 hasta las 21:00, un horario al que nos costó acostumbrarnos porque nos pareció muy extranjero, de hecho los animadores no eran españoles y alguno sí que hacía un gran esfuerzo por hacerse entender mientras que otros, por ejemplo el del tenis, fueron algo desagradables. 

Nos costó un poco aprender a utilizar la APP para reservar la pista de tenis, o reservar el tiro con arco o el gimnasio. De ahí que echamos en falta una mayor explicación al respecto a la hora de hacer el check-in porque como no nos dijeron hasta qué hora podíamos tomar un snack, al final no pudimos comer nada en toda la tarde. 

Y por último vamos a daros nuestras impresiones del restaurante. El hotel disponía de más restaurantes que había que reservar pero nosotros siempre fuimos al de buffet. De él lo que más nos gustó al entrar fue de nuevo lo espacioso que era y la ubicación de las mesas con su distancia de seguridad. Para coger el buffet había que ponerse unos guantes de plástico y por supuesto llevar la mascarilla. Lo de los guantes algunas personas no lo tenían muy claro y eso que lo especificaba en inglés, alemán y español. 



Empecemos por el desayuno. Había prácticamente de todo, huevos revueltos de tres tipos, huevos fritos, bacon, judías, embutido, quesos, verdura, fruta, bollos, tortitas, gofres, zumo, café, té, chocolate, cereales, huevos duros, churros, salchichas, tortilla de patatas....
















Como veis, era imposible quedarse con hambre. La ubicación de los diferentes productos en islas facilitaba el que no se acumularan personas a la hora de elegir la comida. 

Para la comida y la cena siempre había una zona de pescados a la plancha, otra de carne a la plancha, diferentes ensaladas de todo tipo, verduras, pasta, algún tipo de paella y arroz blanco para los niños, pero lo que más nos llamó la atención fue la variedad en los postres, sobre todo en los pasteles, dignos del mejor repostero. 










Todo muy bien preparado y sobre todo con showcooking, ya que los pescados y las carnes te las preparaban en el instante así como verduras asadas o wok. 

La noche de Nochebuena y de Navidad fue una cena de gala a la que además de todo lo mencionado, también pusieron salmón, canapés variados, cordero, langostinos, pulpo, vamos, todo un banquete. Y como ya he dicho, la repostería espectacular. 

















En conclusión, le pondríamos al hotel un 8. No creo que volvamos a hospedarnos en él aunque la relación calidad-precio ha sido muy alta, pero para nuestro gusto muy alejado del norte de la isla lo que te obligaba a hacerte más de hora y media ida y hora y media vuelta para ver algo de la isla, y además el TI era muy escaso. En contrapartida, las instalaciones muy buenas con mucha animación y actividades y el entorno del hotel precioso. 

Por último, decir que había una playa a la que se accedía por unas escaleras desde el hotel pero por la mañana con la marea alta casi no había arenal, además tenía muchas rocas. Para ir a la playa había que ir andando un kilómetro más o meno a la playa de Esquinzo o ya coger el coche y acercarte a Morro Jable o a las playas de Jandía. 






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