Gofres, mejillones, frites y magia - Día 10

agosto 10, 2017

Un nuevo día en Disneyland París y a tope desde la mañana temprano hasta el cierre del parque, que hoy hay que ver el espectáculo de Illuminations ya que es la última noche que tenemos libre, al día siguiente habíamos quedado con unos amigos para cenar en Vapiano, uno de los restaurantes del Disney Village. 

Y empezamos el día con unas cuantas compras en el Disney Village. Al fin y al cabo vamos a entrar en Walt Disney Studios y hasta las 10:00 no abren, así que aprovechamos el madrugón para volvernos literalmente locos con las compras, jejeje

Mientras llevamos las bolsas a los coches, una parte de la expedición se dirige ya al parque y empieza a disfrutar de las atracciones, en concreto la de Cars y cuando ya estamos todos juntos nos vamos a la de Nemo, una servidora con más miedo que vergüenza, así que ojos cerrados y dedos cruzados, aunque reconozco que esta vez conseguí abrir los ojos un corto espacio de tiempo. 


     


Nada más salir de la atracción, volvemos a la entrada para dar un fuerte abrazo a Goofy.


Y mientras estamos esperando la cola, tenemos la enorme fortuna de contemplar uno de esos momentos mágicos por lo que sabemos que la magia existe. Un pequeño niño se abraza a Goofy como si se tratara de su héroe con unos ojos como platos alucinando y enormemente feliz porque por fin había conseguido conocer a su personaje de dibujos animados favorito. Se marcha y en unos minutos vuelve corriendo, escapandóse de sus padres para otro abrazo y poder decirle a Goofy cuánto le quiere. De verdad si alguien tiene dudas de que la magia existe y de que solo por ver sus caras, hay que llevar a tus hijos desde pequeños a un parque Disney, es porque no ha visto la cara de ese pequeñajo iluminada. Estoy segura de que siempre guardaré ese momento como un recuerdo inolvidable. 

Y también volvemos a hacernos una foto con Mickey y con Buzz Lightyear en sus respectivos photocalls.



Una gran suerte encontrarse con Mary Poppins y su inseparable Bert. Es una de las cosas que más me gusta del parque, la posibilidad de encontrarte con personajes en cualquier lugar. Entiendo que en épocas de mucha afluencia de gente, son mejore los photocalls pero el sistema que por lo menos durante estos días de verano que estuvimos tienen para los minusválidos no me gusta nada. Tienes que estar a primera hora, a la hora que empieza el photocall para que te den hora para hacerte la foto, y mientras tanto, ¿qué? Si por ejemplo llegas a Mickey a las 10 y media y te dan para las 11 y media, ¿qué haces? ¿Te esperas perdiendo una hora? ¿Te vas y luego vuelves y si se te pasa la hora? Y si quieres pedir para varios personajes y es en zonas diferentes del parque, ¿como puedes estar pidiendo hora al mismo tiempo en distintas zonas del parque? Porque claro o llegas a primera hora o ya no quedan horas y además no puedes elegir, te dan la siguiente hora que queda libre. En fin, que si vas muchos días, vale, porque puedes ir seleccionando personajes, pero si vas pocos días como nosotros fuimos, no lo veo beneficioso para los minusválidos. 

Dicho esto, que tenía una espinita clavada, sigo con el día. 

Llega la hora de probar la única atracción del parque en la que aún no había montado ninguno de los componentes del grupo: Ratatouille y después de hacerlo, solo puedo decir: Alucinante. Novedosa. Espectacular. Me encantó, aunque hubo un momento en el que mareé un poco por la sensación de ser realmente una rata. Y la zona que simula París, preciosa. 




Y desde allí pusimos rumbo a la zona de Toy Story. A pesar de las insistencias de mis compis de viaje, no me monté en el Parachutes, creo que aún tengo pesadillas de la única vez que lo hice. Y además así pude hacerles fotos. 




En este land de los Studios, también montamos en Slinky y los más valientes en el RC Racer.

Antes del espectáculo de Mickey and The Magician, aún tuvimos tiempo, perdón, tuvieron tiempo de montar en la Tower of Terror. Lo siento, es superior a mis fuerzas. Una se quedó mirando la tienda. 



Así llegamos a uno de los momentos más mágicos del viaje: el espectáculo de Mickey and The Magician. Puede que al principio una parte de ti eche de menos Animagique, sobre todo porque el teatro de Cinemagique sigue vacío, pero a los pocos minutos te emocionarás con, hasta la fecha y para mi gusto, mejor espectáculo que he visto en Disneyland París. Increíble. Perfecto. Sublime. 






Llegaba ya la hora de comer y una vez que el valiente Rubén se montó por fin en la montaña rusa Roc 'n' Roller Coaster, comimos en el restaurante justo enfrente, el Blockbuster Café. No estuvo mal para el precio y además con bastante variedad. 


Mientras estábamos comiendo vinieron los padres de una CM especial, amiga nuestra y ya con ellos nos fuimos yendo a Disneyland para ver la nueva cabalgata del 25º Aniversario con la fortuna de encontrarnos con Jack Sparrow por el camino y poder ver aunque solo fueran unos minutos el espectáculo de Star Wars. 





Ya en en el parque Disneyland, nos fuimos directos a tomar posiciones para ver la cabalgata Disney Stars on Parade. Las carrozas espectaculares pero la música no acabó de llenarme. 






     








Qué simpático Anna y qué guapa. 

Todo el grupo nos dirigimos a saludar a Darth Vader, qué personaje tan poco agradable, por decirlo de forma elegante, da hasta miedo.

     

Aun nos quedan muchas atracciones en las que montar en Fantasyland, así que nos dirigimos a ese land. Pinocho, Blancanieves, Peter Pan, pero antes una foto de las chicas con la camiseta. Qué equipo más mágico.





     


Y antes de despedirnos de los papis de nuestra CM especial, a una de las mejores atracciones del parque: Piratas del Caribe. 



Esta vez íbamos a cenar antes y con fortuna, pues fuimos de los últimos a los que atendieron, lo hicimos en la Bella Notte.



Unas últimas fotos y unas últimas compras, entre otras cosas una manta para aguantar un par de horas esperando al espectáculo de Disney Illuminations. Vamos a tomar posiciones, justo enfrente cómodamente sentados en un banco. Eso sí prácticamente dos horas de espera. Aunque he de reconocer que lo vimos fenomenal, aún me parece mucho tiempo esas dos horas para poder verlo sin multitud de cabezas por delante, que una es bajita, jejejeje






No me quedan palabras para describir este espectáculo. Simplemente disfrutad de las fotos. 











Con el corazón en un puño, volvimos al hotel, aún nos quedaba un día más en el parque. El día de hoy no podía haber sido mejor aprovechado. Más de 12 horas sin parar para terminar el día con la certeza de que la magia existe, solo hay que saber buscarla y encontrarla. 


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