Luces y sombras en PortAventura

agosto 26, 2013

Casi sin aterrizar de nuestro viaje por Cataluña, os cuento en primer lugar nuestra estancia en PortAventura en el Hotel Caribe.


Como siempre que llegas a un lugar las expectativas son muchas y en algunas cosas, la realidad ha superado a lo esperado, nos han gustado muchísimo los espectáculos, muy variados y con mucha frecuencia lo que te permitía organizarte los días como mejor te conveniera, el parque intenta a su manera hacerse un hueco en Europa y de hecho es el parque español más visitado, sobre todo últimamente por la gran afluencia de extranjeros, en concreto, rusos. Para ello, PortAventura dispone de cuatro hoteles de cuatro estrellas, el Gold River (de temática del oeste), el hotel PortAventura, dentro del parque, El Paso (que ofrece T.I) y el hotel Caribe, en donde nosotros estuvimos hospedados durante tres noches. 

Del hotel ya os comentaré más detenidamente nuestras impresiones. 

He titulado la review luces y sombras porque desde el día previo a nuestro viaje, las sombras oscuras han intentado con todas sus fuerzas aguarnos nuestra aventura, pero... por mucho empeño que pusieron no lo consiguieron. Hemos superado una llamada de PortAventura el día previo hablándonos de un posible cambio de hotel por un error informático, una llegada al hotel de Lleida en el que estuvimos hospedados cuatro noches bastante movida porque no les había llegado la reserva, una tarde en el que el Tom Tom decidió irse de vacaciones, unas cuantas tormentas, sobre todo en PortAventura, porque de cuatro días, nos ha llovido en tres, y lo peor de todo, los dos enanos que se pusieron enfermos, el pequeño, Rubén durante nuestra visita a Tarragona con fiebre y el mayor, David con fiebre y vómitos en nuestro segundo día en PortAventura. 

Afortunadamente superamos todos esas sombras y la luz brilló durante gran parte del viaje y como bien sabemos los que amamos viajar, cuando uno echa la vista atrás, siempre recuerda los buenos momentos y olvida los malos a los que va encerrado en un baúl para que así sólo nos queden impresiones positivas de nuestras experiencias viajeras por el mundo. 

Empecemos pues con el relato. ¡¡¡Bienvenidos a PortAventura!!!


Día 1: 26 de agosto de 2013

Salimos del hotel de Lleida en Rocallaura temprano para sí poder aprovechar al máximo nuestro primer día en PortAventura. 

Por el camino las señales nos indicaban que ya estábamos cerca. 


Por el camino, David y Rubén no hacían más que preguntar por el parque, pero chicos, que también es nuestra primera visita y no lo conocemos, bueno, mamá, es que cuando viajamos tú siempre sabes todo. La verdad es que no andaban muy desencaminados, como suelo hacer, llegaba nuestra estancia en PortAventura bastante planificada aunque claro lo que uno nunca puede predecir son la afluencia de público que se va encontrar en el parque. 


Llegamos al hotel, aparcamos el coche, y procedimos a hacer el check-in. ¡¡Qué nervios!! ¿Tendríamos habitación o dormiríamos en la piscina? jeje

Sin problemas, nos dan la habitación pero nos indican que no se puede acceder a ella hasta las 15:00 horas, que si acaso se encontrara disponible antes ya nos avisarían por SMS. 

Nada más hacer el check-in nos encontramos con Woody Woodpecker, para nosotros, el Pájaro Loco.




Salimos del hotel y en unos minutos llegó el tren que nos llevó todos los días hasta el parque. Este tren es gratuito pero cuando montas te piden la documentación del hotel (las tarjetas de acceso al parque), por lo que sólo pueden montar en él las personas hospedados en el Hotel Caribe, también hace parada en el Hotel El Paso, pero casi siempre el tren llegaba ya lleno a su parada, así que si alguna vez os hospedáis en el mismo, os aconsejo que vayáis andando a las taquillas.



Y llegamos a la entrada, mucha gente, muchísima, pero estábamos preparados para ello, en el hotel habíamos adquirido nuestra arma secreta, esa luz que nos iluminó durante toda la estancia en el parque: el Pase Express que nos permitía entrar en algunas de las atracciones (normalmente las que tenían más colas) sin tener que esperar mucho tiempo, de hecho lo máximo que hemos llegado a esperar con el pase han sido 15 minutos, cuando las colas sobre todo este primer día superaban las dos horas en muchas de las atracciones estrella del parque. 





Y pasamos los tornos. El land de Mediterranea nos espera y ¡vaya qué suerte! ¡¡¡Betty Boop!! Foto, foto. Costó un poco convencer a David que llevaba ya en su retina la imagen de la primera atracción del parque: Furius Baco.





         






Llegar a la entrada del Furius Baco a las 11:15 y ver que las colas eran ya de 2 horas en la atracción era como para echarse a llorar, pero... no importaba los dos valientes David y Angel tenían nuestra arma secreta en sus muñecas, así que en escasos 15 minutos montaron en Furius Baco. Conclusión de la atracción; velocidad máxima en unos segundos, pero qué segundos.






Aparte del Furius Baco en este land sólo está el barco que te lleva a China y el tren que te lleva a Far West que no tomamos en esta ocasión, ya que nuestro primer destinos era Polynesia para ver el espectáculo de Aloha Tahiti que empezaba en unos minutos. 

No volvimos a ver este espectáculo en todos los días porque a mi parecer es un poco aburrido, salvo por el hecho de ver los cuatro cuerpos esculturales de los bailarines masculinos, jeje. 







        







         








Yo, personalmente, me quedo con esta carita.


Nos habíamos quedado viendo el espectáculo de Aloha Tahiti. Más o menos al término del mismo empezaron a caer unas gotas, al principio parecía que iban a ser unas gotas y nada más, pero de repente el cielo se puso negro y cayó una de las típicas tormentas de la llamada "gota fría" en las costas del Mar Mediterráneo. No había ningún lugar en donde refugiarnos, todo el mundo corriendo, sin saber a donde ir. Teníamos la intención de ver el espectáculo de las Aves del Paraíso que también se lleva a cabo en Polynesia, pero evidentemente se canceló por la lluvia. 


Ese día teníamos pensado ir a comer al restaurante de Self-Service Bora-Bora que también se encuentra en este land. En un principio querríamos haber ido después del espectáculo de las aves, justo cuando en el mismo se puede ver el el de Pareos en Bora-Bora del cual sólo hay dos sesiones: a las 14:15 y a las 15:15, pero como la lluvia no parecía que fuera a terminar pronto, decidimos ir a comer en ese momento, que serían las 13:30. Había ya bastante gente en el restaurante pues todo el mundo decidió lo mismo que nosotros, pero en unos minutos conseguimos encontrar sitio. En este sentido, he de decir que mucha gente mandaba a los niños o se dividía para coger sitio antes de elegir la comida, y eso hacía que los que llevábamos las bandejas no encontráramos una mesa para comer, afortunadamente el encargado del restaurante mandó a un CM (utilizó el término de Disneyland París para los trabajadores del parque) para que pusiera orden y no permitiera que nadie con bandeja no encontrara sitio para sentarse aunque eso supusiera mandar a los "listos" levantarse, jeje








La comida penosa, de hecho es lo que menos me ha gustado de PortAventura. Los macarrones muy simples y muy hechos, siempre tenían lo mismo de primero en casi todos los restaurantes de self-service, ensalada verde o ensalada de pasta, pedimos una ensalada de lechuga y puede decir sin temor a confundirme que fue lo mejor que comimos en el parque, bueno, el pollo asado era pasable pero sin duda lo peor de todo: las patatas fritas, hechas unos 15 días antes y luego recalentadas, a los minutos de que te las sirvieran estaban ya incomibles. Desde mi punto de vista, inaceptable en un parque con futuro como PortAventura.

Cuando terminamos de comer, ya había dejado de llover a cántaros, tan sólo una lluvia muy fina, que en poco tiempo dejó paso a un día nublado pero al menos ya no lluvioso. 

Decidimos no abandonar el land de Polynesia pero nos dividimos, yo llevé a Rubén a montar en Canoes, una atracción de agua para niños pequeños mientras que David y su padre se fueron a Kontiki, la clásica góndola o barco que se balancea y de qué manera.










Está claro que a Rubén la atracción de Canoes le resultó muy simple para su edad ya que por lo que veréis este año se ha soltado el pelo en lo que respecta a montar en atracciones fuertes, de hecho ha montado en todas aquellas en las que por altura podía. De hecho se montaron los tres de nuevo en el Kontiki.

        

Pasando por Sesamo Aventura donde no entramos en esta ocasión, llegamos al land de China, en donde evidentemente se encuentran dos de las atracciones estrella del parque: el Dragon Khan y la espectacular montaña rusa de Shambhala. David tenía muy claro que éste era ahora su objetivo, así que nos volvimos a separar, yo me quedé con Rubén por las atracciones más tranquilas de este land como las tazas o la Cobra Imperial, y los valientes se dirigieron raudos y veloces a las otras dos. 

No volvieron a montar en el Dragon Khan, incluso para David demasiados loopings pero en Shambhala montó cuatro veces más, para él la mejor atracción de PortAventura con diferencia, yo por supuesto no pienso montar nunca pero reconozco que desde abajo la primera bajada impresiona, y desde la entrada del parque ya reconoces que es impresionante. Un grandísimo acierto.






















75 metros de altura con una velocidad de 134 km/h en la primera bajada. ¡¡¡Espectacular!!!



El espectáculo de las aves empezaba a las 15:45, así que Rubén y yo fuimos cogiendo sitio, un poco más tarde llegaron David y Ángel, el primero super emocionado por haber montado por primera vez en el Shambhala.


Rubén es de los mios ¡¡¡ las atracciones para niños je je je ¡¡¡ Estoy contigo, en lo de la comida, es pesima ,para el parque que es.


Uff que bien me lo estoy pasando leyendo tu aventura en PA.











           













          














Afortunadamente al despertar de su siesta David ya se encontraba algo más recuperado, ya no le dolía el estómago y aunque aún estaba cansado y sin ganas de comer, acordamos con él volver al parque para ver espectáculos y así poder estar sentados durante los mismos.

Así que mientras se arreglaba, Angel y el pequeño fueron adelanto camino, que aprovecharon para montar en Silver River Flume en el land de Far West, ya que habíamos quedado a la entrada del espectáculo de Bang Bang West que se lleva a cabo en esa zona.

Eran ya las 18:00 de la tarde pero se estaba muy a gusto en el parque, sin calor pero tampoco con frío.

El espectáculo es bastante divertido, y se realiza en el anfiteatro de The Western Stunt Show. Pasamos un rato agradable y disfrutamos con las peripecias y acrobacias del sheriff y sus compañeros de Penitence City que hicieron todo lo que estaba en sus manos para evitar que la bolsa cayera en manos de los bandidos. 

Y de allí nos fuimos dirigiendo a México porque queríamos aprovechar el día para ver el espectáculo del Templo del Fuego. Con nuestras super pulseras no tuvimos que esperar mucho tiempo. Menos mal.

Este espectáculo corresponde al land de México, en el mismo, tienes que ayudar a un intrépido Indiana Jones a conseguir el tesoro oculto, pero ten cuidado, porque el templo está lleno de trampas mortíferas.

Volvimos a entrar en uno de los dos días siguientes, ya que en esta ocasión no estábamos muy centrados, así que os dejo sólo unas pocas fotos.









Hicimos tiempo para la cena montando en algunas atracciones de México y Far West como el Yucatán y el VolPaiute. Vimos el menú del restaurante Cantina en donde comeríamos al día siguiente. Otro self-service, nos estábamos reservando para el último día comer en el Buffet de Marco Polo, confiando en que ya David se encontrara bastante recuperado.









Poco a poco David fue recuperando sus ganas de ser fotografiado y de sonreír.


Al final decidimos cenar en La Palma Real, un puesto de comida rápida, los mayores comimos un bocadillo de pollo que en ese momento nos parecía lo más exquisito que habíamos comido en el parque, y Rubén unos nuggets, David se conformó con un Actimel, aún no tenía el estómago asentado del todo. Eso sí, las patatas fritas seguían estando recalentadas y no había quién se las comiera.




 ¿A quién le estaría contando sus penas David?   

 Que carita tiene David... en el banco.. pobre ¡¡
 Pero Ruben... vamos vamos.. que lo disfruto pero bien... bueno ese viaje era     suyo je je je ¡¡
 A nosotros el templo del fuego nos gusto un monton, las pelis en 3d tambien ¡¡¡


Una vez ya cenados, rápidamente nos fuimos al Templo Maya o Templo Chino, puedes entrar por México o por China, y con nuestras super pulseras conseguimos un lugar privilegiado para ver Music Generation. Un repaso a la música desde los años 50 hasta ahora: Queen, Donna Summer, Madonna, The Rolling Stones, Michael Jackson, Imagine de John Lennon..., amenizado por los artistas del Cirque du Soleil que con sus acrobacias hacían las delicias de los espectadores.

Para mí, el momento más único fue con la canción de "Who wants to live forever" de Queeen, una de las canciones más bonitas que jamás he oído. Disfruté muchísimo, cantando, casi bailando, con los acróbatas, una preciosidad de espectáculo que para mí, sin duda, es la estrella de PortAventura. 






         


































































Parade y espectáculo nocturno

Como David estaba muy cansado, y no era el único, me los llevé a él y a su hermano a dormir y Angel se quedó para ver en Mediterranea para ver la cabalgata de Sesamo Aventura y el espectáculo nocturno.

De la primera, pocas fotos os puedo poner esta vez, ya que la vimos todos juntos al día siguiente, había mucha gente y las fotos no han salido muy bien. Muy pocas carrozas, y muy simples, algo a mejorar sensiblemente.







Al término de la misma, todos los integrantes de la cabalgata bailan en el escenario que hay a la entrada del parque.







El problema es que o te sitúas para ver la cabalgata en condiciones y el baile final, pues hay unas gradas, o para ver el espectáculo nocturno. Si no hubiéramos tenido ningún percance de salud, eso habríamos hecho.

Y por último el espectáculo nocturno FiestaAventura en el lago de Mediterranea, un auténtico show de agua, luz, fuego y efectos especiales de pirotecnia. Sin comparaciones, que siempre son odiosas, nos gustó y merece la pena al menos verlo una noche. 





































David dormía plácidamente y Rubén también. Al día siguiente salió el sol.

Y sí salió el sol, no así en el cielo, pero sí en nuestro viaje. David despertó pletórico con muchas ganas de quitarse la espinita clavada del día anterior, así que después de desayunar nos dirigimos al parque. 

Os comento algo sobre el desayuno del Hotel Caribe. Para que no se acumule la gente a una hora determinada, a la llegada al hotel, al hacer el check-in, te dan las distintas horas disponibles en las que puedes ir a desayunar, con un tramo de media hora. Luego, al llegar al restaurante, te ubican en una mesa libre los propios camareros, algo que es de agradecer. 

Para desayunar había absolutamente de todo, embutido, fruta, comida caliente como huevos fritos, bacon, salchichas e incluso gachas de avena, tortitas, churros, lácteos ... y por supuesto zumo y café, chocolate, bollería, tostadas... 

Muy completo y sobre todo el restaurante bastante amplio con lo que no había sensación de agobio. Desayunamos muy tranquilos, David aún no se encontraba con muchas ganas, así que sólo se comió un yogur. /div>
















A la entrada del parque, me hice una foto con nuestro anfitrión, Woody Woodpecker para celebrar este día, que sería muy especial.


Mira que me gustan las flores. Qué bonitas son y qué colorido.


Y la foto de rigor desde Mediterranea, es que no se cansa uno de hacerla.


Al pasar por el Dragon Khan nos dimos cuenta de que hoy, o bien por el día nublado o bien porque ya era 28, iba a ver menos gente en el parque. A las 10:15 estos eran los tiempos de espera, en la propia atracción sólo media hora, cuando habíamos llegado a ver el primer día 2 horas a primera hora de la mañana. 



A pesar del cielo amenazante, y gracias a nuestro super ponchos, empezamos por Tutuki Splash en Polynesia, a esas horas era de las pocas atracciones que están abiertas. Bueno, en realidad, empezaron, yo me dediqué a fotografiarles durante el recorrido,   

       














¡Qué valientes son mis tres chicos!  

Y de allí nos fuimos y aprovechando que algunos ya estaban mojados, nos fuimos a Far West para montar en los Rápidos. Tanto nos gustó que montamos tres veces seguidas pues en la cola del Pase Express no había nadie, así que era salir y volver, salir y volver, salir y volver. ¡Qué divertido! 













Y ya nos quedamos montando por Far West, en el Buffalo Rodeo, en el Silver River Flume, incluso en Stampida, mientras una servidora se dedicaba a hacer shopping.












He de confiaros un secreto, en el Silver River Flume monté engañada, que no hay caídas bruscas, mami, me decía mi pequeñajo mentiroso, qué miedo pasé, menos mal que me escondía tras David en cada caída.   










Hay que celebrar que estamos vivos, empapados, pero vivos. 


En Tomahawk, que supuestamente es una atracción para niños, pero cómo se mueve, además vas de uno en uno, y así no hay nadie que te sujete  





        

Una de las nuevas tiendas de Far West, la de Betty Boop, preciosa, llena de merchandising de Betty, eso sí, los precios, prohibitivos. 


Y también montamos en el Volpaiute, o como se escriba que vaya nombre tan rarito, jeje.




Y así nos hizo la hora de comer, hacia La Cantina nos fuimos.

Nos habíamos quedado yendo a comer, y en esta ocasión elegimos el restaurante La Cantina, otra decepción. El lugar me gustó muchísimo, una sala enorme muy bien decorada con mucho encanto, y sin agobios, pero... como siempre la comida bastante mala, sobre todo unas costillas que pedimos que estaban asquerosas, parecían gelatina   . Para los niños otra vez pollo con patatas, con las famosas patatas de PortAventura, fritas un mes antes de consumir   Al menos yo probé un arroz que estaba aceptable. 

Antes de entrar, no pudimos evitar mirar al cielo para ver la atracción de Huracan Cóndor, al final David con el día anterior ya no se atrevió a montar en ella, la verdad es que impone desde abajo, así que desde arriba debe de ser impresionante. 



















Esa "cosa" negra con patatas son las costillas, No No No 

Después de comer, nos separamos, Rubén y su papi se fueron a Sésamo Aventura para ver el espectáculo de Vuela con Sésamo Aventura. David y yo nos quedamos por México montando en la nueva atracción de "El secreto de los mayas" porque luego a las 15:30 empezaba el espectáculo de Music Generation y tenía muchísimas ganas de volver a verlo. 

En nuestro caso, pasamos a la atracción que os he mencionado después de esperar bastante cola. Me decepcionó. Es un laberinto de espejos en los que teóricamente te puedes perder, en la práctica siempre encuentras el camino enseguida, con lo que en mi opinión la atracción pierde toda su gracia. 

Y un poco antes de las 15:30, entramos en el Teatro Maya de nuevo para disfrutar tanto y más como la primera vez del espectáculo musical "We are music generation". Esta vez no hice ninguna foto, me dediqué a disfrutar del mismo. Una vez más, brillante. 

Y ahora vayamos a Ángel y Rubén. El espectáculo de Vuela Sésamo Aventura con los personajes de Barrio Sésamo lleva a los niños y no tan niños a descubrir cuatro ciudades del mundo: Moscú, Londres, Venecia y París. Epi, Blas, Coco, El monstruo de las galletas, Elmo y una chica cuyo nombre no recuerdo, (tal vez Abby) harán las delicias de los más pequeños acompañada de una azafata que les ayudará a viajar por el mundo. 




         
































Y como nuestro espectáculo duraba más, se dedicaron a montar en algunas de las atracciones de Sésamo Aventura como la Granja de Elmo, las Mariposas Saltarinas, el Salto de Epi, la montaña rusa Tami Tami...










Y ese cielo amenazante que podéis ver en las fotos decidió descargar todo el agua que tenía, así que a correr a refugiarnos y qué mejor manera que esperar a que escampe que entrar a ver un espectáculo. A las 17:00 empezaba Bubblebou en el land de China, así que nada más salir del Teatro Chino llamamos por teléfono a dos nuestros intrépido aventureros y quedamos en la puerta del Templo Mágic, el único problema: que lo mismo pensó más de la mitad del parque, así que tras una espera a la puerta, conseguimos entrar y con nuestra arma super secreta fuimos ubicados en la zona reservada. 

Mejor situados, nos dispusimos a ver por segunda vez este emocionante espectáculo de burbujas.



Ya os conté antes en qué consiste este espectáculo. Un alquimista nos deleitará con las burbujas más sorprendentes de todos los tamaños que puedas imaginar. Un espectáculo digno de ver.


























































Afortunadamente cuando salimos del espectáculo de Bubblebou, chispeaba pero ya no llovía a cántaros, así que los más valientes decidieron volver a montarse en el Shambhala.





Y de allí, fuimos al land de México para poder montar en el Tren de la Mina, el Diablo ¡¡¡¡dos veces seguidas!!!! El tipo de montaña rusa apto para mí, es decir sin fuertes caídas, pero con mucha emoción y sobre todo velocidad a tope.





       

      

¿Cómo es posible que algunos tengan tiempo a sonreír a la cámara si a mí con chillar me basta?   

Y ya en este land, pasamos todos juntos al Laberinto de los Mayas, a ver si así le cogíamos el gustillo, nada, siguió pareciéndonos una atracción insulsa.


Y Rubén se empeñó en repetir en el Templo del Fuego.













A la salida, el intrépido Indiana Jones les dijo a mis dos chicos: ¿Queréis una foto, machotes? Y ellos, que ya están bien curtidos en esto de hacerse fotos, posaron como expertos que son.

        

Justo a la entrada de La Cantina estaba Woody Woodpecker bailando y cuando llegamos, ya casi estaba terminando, así que le vimos marcharse en su vehículo.






De ahí marchamos ya a Far West, no sin antes volver a tomar un bocadillo en La Palma Real, esta vez estaba peor que el día anterior. Montamos en algunas atracciones más como Volpaiute antes de acercarnos por último al land de Polynesia para ver el espectáculo del Fuego antes de sentarnos a coger sitio para el espectáculo de FiestaAventura y la cabalgata.










Estas últimas fotos son de la tienda de Betty Boop en Far West, nos gustó muchísimo, sobre todo a mí, claro, y con mucho merchandising, pero los precios.... algo elevados, así que miré pero no compré nada.

Noches de fuego en Tahiti y FiestAventura. Acaba nuestro penúltimo día en PortAventura.

En Polynesia fuimos directos al espectáculo de Noches de Fuego en Tahiti. Llegamos ya algo justos y eso se notó a la hora de encontrar sitio para ver el espectáculo, así que el pequeño Rubén no pudo verlo bien.

Como el de Aloha Tahiti, el espectáculo es interesante pero a mi entender cansa un poco tanto baile, muy espectacular las acrobacias con el fuego, pero el resto puede llegar a aburrirte un poco.









































Y para terminar este día especial, pues David se había recuperado por completo de su gastroenteritis, nos sentamos a presenciar el espectáculo nocturno de FiestaAventura y la cabalgata final.



























Había ya que volver al hotel. Preparar maletas que al día siguiente nos despediríamos de PortAventura.

Último día en PortAventura: acaba nuestra estanca en PA

Y vamos ya llegando al final de este relato, con ese último día que siempre nos deja un extraño sabor de boca, porque no sabemos cuándo volveremos a pisar ese lugar que tanto nos ha emocionado.

En nuestro caso, PortAventura ha supuesto un gran descubrimiento. Tan amantes como somos de los parques temáticos y contando en nuestras filas con un enamorado de las emociones fuertes, PA era nuestra asignatura pendiente, y este año gracias a una generosa oferta, pudimos pasar cuatro días, con sombras y luces, estupendos en el parque.

El día amaneció gris, cubierto y con una lluvia intermitente, no excesivamente copiosa, pero sí lo suficiente para pretender agüarnos el fin de fiesta. Pero después de haber sobrevivido a unas cuantas tormentas y a una gastroenteritis, nada iba a detenernos en este último día en el parque.


Nada más levantarnos, a desayunar, tortitas y todo, y después de hacer el check-out y meter las maletas en el coche, dejándolas a buen recaudo en el parking subterráneo del hotel, volvimos a coger el tren para llegar a la puerta del parque.

Y esta vez, a modo de despedida, nos hicimos una foto con Woody.


Como el día estaba lluvioso, de momento no era cuestión de mojarnos más de lo que ya de por sí estábamos, decidimos empezar este último día por Sésamo Aventura, ya que aún algunos miembros de la expedición, David y yo, no habíamos montado en ninguna de sus atracciones.








De este land he de decir que me encantó, por el número de atracciones que hay en el mismo, por sus características, ya que la mayoría me parecieron novedosas y muy divertidas, incluso algunas muy interesantes para la familia, y por su tematización, con colores muy llamativos. Eso sí, entiendo porqué PA se decidió a construir un land con atracciones familiares e infantiles, porque antes de él, los niños pequeños debían aburrirse muchísimo ya que prácticamente no había nada para ellos en todo el parque.

Empezamos por El Salto de Blas, una especie de caída infantil pero con la novedad de que tienes que ser tú el que decides hasta dónde quieres llegar utilizando una cuerda para ella. Nos reímos un montón.










Luego probamos las Mariposas Saltarinas, venga, todos a pedalear.








Y La Granja de Elmo, típica atracción de coches, ideal para los más pequeños, muy bien ambientada.



        








Y montamos en la mini montaña rusa de este land: Tami-Tami.








Cuando ya empezó a escampar, abrieron el resto de atracciones de Sésamo Aventura, entre ellas Coco Piloto, los aviones que te dan desde el cielo una vuelta por todo este land. ¡Qué divertido! ¡Qué de fotos más bonitas pudimos hacer!













Y desde lo alto David pudo ver que Shambhala ya estaba en funcionamiento, así que convenció a su padre a repetir por cuarta vez en la super montaña rusa. Mientras tanto, yo me quedé con Rubén en Sésamo Aventura montando en Magic Fish, otra atracción novedosa para este land que tanto nos gustó.








E incluso antes de irnos a ver de nuevo el espectáculo de las aves, Rubén tuvo tiempo para hacerse una foto con Coco.


Volvemos a ver el espectáculo de las Aves del Paraíso.

Como a las 12:45 empezaba de nuevo el espectáculo de las Aves del Paraíso y fue uno de los que más nos gustó, decidimos repetir a ver si esta vez teníamos la fortuna de ver a Paco en todo su esplendor y así fue. ¡¡¡GENIAL!! Con mayúsculas y gritando.














































Ya en Polynesia nos fuimos tranquilamente dando una vuelta al restaurante en el que íbamos a comer hoy por último día. En vista de que habíamos ya probado todos los días distintos restaurantes de Self-Service, a cual peor, en esta ocasión y ya que la idea de comer en el buffet de Marco Polo no pudo ser posible ya que sólo abría en fines de semana, decidimos comer en Vinosfera, en el land de Mediterranea ya que habíamos visto que tenían menú de niños con cuatro mini hamburguesas y un menú de adultos a 16€ por persona compuesto de una serie de pinchos, una ensalada César, unos calamares y unas patatas bravas. Al final los enanos se comieron los calamares y parte de nuestras patatas y nosotros sus hamburguesas, Laughing Laughing , pero la verdad es que de todos los sitios en donde comimos en el parque, éste sin duda fue el mejor.







       











       

El menú también incluye una copa de vino, rosado en nuestro caso, que nos supo a gloria.

Con el estómago lleno, ya era hora de ir despidiéndonos del PortAventura repitiendo en nuestras atracciones estrella. Así que tomamos rumbo a Far West para volver a montar en Los Rápidos, afortunadamente el día había levantado y las nubes de la mañana habían desaparecido del cielo dejando paso a un día más que agradable.




En México, montamos por partida doble en El Diablo, divertidísima.







       

      

Y cómo no, en China, David no pudo evitar volver a montar en Shambhala, como despedida del parque.













En la tercera foto, se puede ver a David en la mitad hacia atrás de los asientos, con una camiseta roja al lado de una chica. Y por supuesto, levantando los brazos como hacen los más valientes.

Y de nuevo volvimos a Sésamo Aventura para que David pudiera montar en Magic Fish con su hermano. ¡Cómo se lo pasaron derrapando para empaparnos!











En el día de hoy, se notaba ya que estábamos a finales de agosto, fijaos en los tiempos de espera, nada que ver con las tres horas de Furius Baco del primer día.


Y os dejo también una preciosa foto del Furius Baco en donde mis chicos valientes no quisieron repetir.


Y ya llegó la hora de volver al hotel, a coger el coche para terminar ya nuestro viaje de Agosto 2013 a Cataluña. Aún nos quedaba un día en Lleida.




Y fijaos quién se vino con nosotros a casa.


¡¡Espero que os haya gustado la review!!

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