Repetimos en la magia - Día 2

agosto 09, 2010

Madrugón espectacular para nuestro segundo día en la magia. Habíamos pedido el desayuno a las 7:00 de la mañana y con los nervios nos dimos tanta prisa en desayunar y coger el autobús que llegamos al parque antes de que abrieran las puertas de acceso a la zona central, justo donde te comprueban las mochilas. Enseñamos los bolsos y luego el Easy Pass y más tarde los tornos de entrada. 


La estación de Main Street nos saluda y nos recuerda que nos encontramos en el Año de la Nueva Generación, ¿podrá hoy Rubén dar su regalo a Woody o a Mickey? Ya veremos. 

Me encanta Main Street en las Magic Hours. Tan vacío, tan solitario, que puedes ir admirando las fachadas de los edificios, aunque claro hay que sacar provecho del madrugón. 





     

Atraídos por la magnificencia del castillo nos dirigimos, mejor dicho nuestros pies nos llevan como levitando, a Fantasyland. Son las EMH y tenemos abierto Peter Pan, el Carrusel, las tazas y Dumbo. Peter Pan será nuestro primer destino, aunque algunos intrépidos se lanzan a probar su fuerza con la espada de Arturo. 






     

Damos buena cuenta de todas las atracciones abiertas a excepción del castillo, ya que al mayor el gusanillo por Space Mountain le está haciendo cosquillas, hasta 5 veces llegó a montarse este año y aprovechando los 5 minutos de espera dos veces seguidas. 

Así que nos fuimos a Discoveryland donde teníamos tres atracciones abiertas, la ya mencionada Space Mountain donde solo los valientes se atrevieron a montar, Buzz y Orbitron. Como Buzz es la atracción predilecta del enano, entramos antes de que los minutos de espera empezarán a subir y a subir hasta más de una hora como llegamos a ver en todos los días que estuvimos en el parque. 


      


Una vez que una especie de marabunta se apoderó del parque (acababan las EMH), decidimos conocer el Salón Mickey así descansar un poco, tomarnos un refrigerio y sentirnos importante aunque solo fuera por unos minutos. Así que volvimos a salir del parque, y nos dirigimos a la entrada, llamamos a la puerta, y....enseñamos nuestros flamantes carnets de accionistas. Pasen señores, tomamos una galleta, un café y nos sentamos a descansar y observar el lugar. Oficialmente tomábamos posesión del salón como accionistas de pro, lástima que mis peques estaban deseando volver al parque y no pudimos saborear el momento con tranquilidad. 




Volvimos a entrar en el parque, el carro que había dejado en la entrada había desaparecido, pero no me importó, como había que volver a pasar por la entrada donde se cogen, me acerqué a ella y sin dar explicaciones me dieron uno nuevo (bien es verdad que me había asegurado de no romper ni tirar el ticket).

Como íbamos a comer en el Pizza Planet, pues teníamos reservado una cena especial en el Inventions, decidimos terminar con las atracciones de Discoveryland o al menos con aquellas que no tuvieran mucha afluencia de gente. Eso sí, antes había que pasar por Main Street y seguir haciendo acopio de regalos por doquier con nuestro recién estrenado carnet de accionista. Mientras hacíamos nuestras últimas compras en Emporium, escuchamos la música del tren de Minnie, así que lo vimos pasasr por Main Street, ya tendríamos tiempo de conseguir los autográfos de los personajes del mismo en Central Plaza en otro momento. 



Cuando llegamos a Discoveryland, vimos que prácticamente todas las atracciones tenían un tiempo de espera muy por encima de la media hora, por lo que como empezaba una sesión de Capitán EO, nos dirigimos a la misma. Después de haber visto las películas 3D de Futuroscope unos días antes y no siendo muy fans de Michael Jackson, nos pareció algo antigua y que los efectos de 3D dejaban mucho que desear. Después, vimos que la espera en Star Tours no era muy larga así que entramos. 


Vamos ya a comer, y de paso nos hacemos unas cuantos fotos con los personajes de Toy Story. 


     



Al tener reserva en el Inventions para cenar, queríamos volver al hotel a cambiarnos y ponernos guapos, cada uno dentro de sus posibilidades claro, por lo que nos quedamos con Fantasyland. Al dirigirnos de nuevo a It's a small world, nos encontramos con un grupo de personajes bastante novedosos: la Reina de Corazones, Gepetto y Tweedledum y Tweedledee (los dos gemelos de Alicia). A Gepetto ya le conocíamos del año pasado, pero los otros tres fueron un auténtico bombazo, salvo que la Reina de Corazones fue algo esquiva y después de varios intentos fallidos, David se quedó sin autógrafo y bastante molesto. 

     


Después de It's a small world y en vista de que había mucha cola en casi todas las atracciones y de que el peque tenía pendiente unos regalos, decidimos dirigirnos a Frontierland al Critter Corral para ver a Woody y compañía. Todo orgulloso Rubén se atrevió a darle a Mickey una nota en el que le agradecía que le hubiera vuelto a invitar a casa y a Woody le pedía que hiciera otra película porque le había gustado mucho Toy Story 3, y además de su puño y letra pues al haber empezado primaria, el solo pudo ya escribirles la nota. Y al entregársela a Woody, ocurrió otra vez, esa magia por la que no me canso de volver a Disney, Woody abrió la carta, la leyó, y le dio un fuerte abrazo al peque, se llevó la carta a su corazón y se la guardó en la bolsa, todo un detalle que estoy segura que jamás olvidará. Estos momentos son los que hacen especial a Disney y todo lo que la magia supone. 



     

     


Nos fuimos ya para al hotel para asearnos y cambiarnos de ropa pues la magia en estado puro nos esperaba. Vamos a cenar en el Inventions en el hotel Disneyland. 



     

El hotel Disneyland es simplemente único y espectacular. Es atravesar las puertas giratorias y adentrarte en un hall maravilloso, subir las escaleras como si fueras alguien especial, acercarte al restaurante, todo en sí es pura magia. Y al menos una vez en la vida, sienta bien sentirte especial. Nos encontramos con muchos personajes: Mary Poppins y Bert, Mickey, Pluto, Pinocho, Tigger, Goofy e Igor. Casi dos horas pasamos disfrutando del ambiente, de los personajes y por supuesto de la comida. No os puedo dejar muchas fotos porque en ellas aparecen las hijas de un matrimonio amigo, bueno, amigo en aquella época, y como la amistad no ha terminado bien, no me parece correcto publicar sus fotos ya que son menores. 


     


Y por último, como colofón a un día completo, nos situamos debajo de la estación del tren para poder disfrutar de Fantillusion. No nos quedamos a los fuegos artificiales porque queríamos verlos en Central Plaza, pero eso será otro día. 







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