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Hotel Leonor Mirón en Soria

Para nuestra mini escapada del puente de Diciembre, nos acercamos a Soria. Nuestro principal objetivo viajero era visitar el Acebal de Garagüeta en la localidad de Arévalo de la Sierra y también acercarnos a Oncala para su feria del acebo pero nos alojamos en la capital por estar más céntricos. 

Así que tras nuestra clásica búsqueda en booking, encontramos un hotel que reunía las características que estábamos buscando: fácil aparcamiento, tranquilo, alojamiento y desayuno incluido, fácil acceso, y precio no elevado: el Hotel Leonor Mirón situado frente a la ermita de Mirón y con un nombre muy literario ya que Leonor fue la esposa de Antonio Machado. 

Por desgracia nuestra experiencia en el hotel estuvo por debajo de nuestras expectativas. 

Empecemos por su ubicación. Como antes os he comentado, se encuentra justo frente a la ermita del Mirón con unas preciosas vistas de Soria (aunque en nuestro caso bajo un manto de niebla). Como tal no hay aparcamiento pero a su lado pudimos aparcar sin problema en un descampado. El hotel tiene un restaurante donde se celebran banquetes así que a la hora de la comida o cena es más difícil encontrar un lugar donde aparcar pero la verdad es que no tuvimos inconveniente en hacerlo. 




El check-in fue bastante ágil. Nos informaron de todo con rapidez y accedimos a nuestra habitación en la planta baja (esa idea no nos gustó mucho). 






Habíamos reservado una habitación doble para sola una noche ya que era una mini escapada. La habitación nos pareció funcional sin grandes pretensiones. Dos camas que habían unido porque los cabeceros no coincidían con las mismas. Un armario amplio, un mueble bar (que por desgracia hacía ruido por las noches), y un amplio ventanal. Los muebles algo antiguos o al menos no bien mantenidos, estaba claro que la habitación necesitaba una reforma. 






El cuarto de baño correcto con amenities (gel de ducha, champú, pasta de dientes y cepillo). También nos pareció algo antiguo pero cumplía su objetivo. 

El principal problema que tuvimos con la habitación vino por la noche, aparte de los ruidos de los vecinos (nunca he entendido cómo es posible que llegues tarde a un hotel y entres gritando y cerrando la puerta sin ningún cuidado), se oía la calefacción así que tuvimos que apagarla (menos mal que dentro de la habitación hacía calor) y también oíamos todos los ruidos de las otras habitaciones como la bañera o ducha, cuando tiraban de la cadena aparte del ruido que antes os he comentado del mueble bar, así que algo que para nosotros es fundamental que es descansar bien por la noche se convirtió en una pesadilla (menos mal que solo fue una noche). Menos mal que según booking, las habitaciones estaban insonorizadas, jajajajajajaja. 

Por lo que respecta al desayuno, también nos pareció por debajo de lo que se pide en una hotel de cuatro estrellas ya que de caliente solo había tortilla de patatas, nada de huevos fritos o revueltos o salchichas o bacon. 

El salón amplio y la atención correcta. Como podéis constatar por las fotos, la oferta culinaria era básica e insuficiente. Embutido, tostadas, café, zumos, tortilla de patatas, algo de fruta y bollería (mucha, por cierto). 









El precio de la habitación doble con desayuno fue de 148,80 euros, es decir, no barato. El hotel por debajo de la supuesta calidad de un hotel de cuatro estrellas. Lo mejor la ubicación. Puntuación: 6. 

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