Haciendo realidad un sueño viajero en Múnich - Día 3

diciembre 27, 2021

Para el día de hoy teníamos una sorpresa reservada para nuestro enano (que no me oiga que ya son 18 años así que de enano, nada de nada). Hoy no tuvimos que madrugar tanto y nos tomamos la mañana tranquila porque además cambiamos los planes ya que el gran objetivo era comprar unas botas al enano porque el día anterior se quejó de que le estaban pequeñas (y no era mentira pero claro mejor haberlas comprado en Madrid). El caso es que tampoco se nos dio mal la búsqueda y al final en el CyA de enfrente de la estación de trenes encontramos unas botas buenas, bonitas y baratas. 

Nuestro objetivo fundamental de hoy era comer en la famosa cervecería Hofbräuhaus para probar su conocido codillo pero antes de ello, queríamos aprovechar la mañana para ver su carrillón en funcionamiento que empezaba a las 12:00 de la mañana. Así que organizamos rápidamente las opciones y nos acercamos a Sendlinger Tor, la más antigua de las torres de la ciudad, construida en 1318 como entrada para los mercaderes que viajaban a Italia. La puerta está flanqueada por dos torres medievales y cuenta con un arco de gran tamaño para los coches y dos de menos tamaño para los peatones. 


Tomamos la calle del mismo nombre de la puerta para llegar hasta la Asamkirche o iglesia de Asam (llamada así porque fue construida por los hermanos Asam en el siglo XVIII en estilo barroco y rococó). A pesar de su reducido tamaño, tanto la fachada como el interior son sorprendentes pues no se encuentra apenas ni un centímetro sin decoración. 



Desde allí, seguimos por la misma calle que desembocaba en Marienplatz en donde nos ubicamos para ver el espectáculo del carrillón que dura aproximadamente unos 15 minutos. Las figuras de tamaño real que lo componen realizan la Danza de Cooper al son de una agradable melodía que conmemora el acto que tuvo lugar en el año 1517 para celebrar el fin de la peste. 


Antes de pasar ya a la cervecería a comer, aún nos dio tiempo para llegar a la puerta de Isar, situada en la Isartoplatz que es la más importante de Múnich ya que aunque fue restaurada es la única que conserva su torre principal y frescos originales. Fue construida en 1337 y durante la Segunda Guerra Mundial quedó seriamente dañada aunque fue restaurada para conservar su aspecto original. 




Ya era hora de ir a comer, directos a la cervecería. El lugar es muy típico y merece la pena visitarlo pero me parece algo caro para la calidad de la comida. Es un sitio en el que no repetiría (supongo que es algo que me pasa con frecuencia con los lugares que tanto te aconsejan, que luego te decepcionan un poco). Además la primera planta estaba cerrada y la verdad es que teníamos ganas de poder subir para poder fotografiar la placa que recuerda que Hitler se reunía con frecuencia en el local con sus simpatizantes. La verdad es que preguntamos a la camarera pero lo único que nos dijo es que la primera planta estaba cerrada al público y que no sabía nada de una placa, igual ya la han quitado. Os dejo una foto de esta página.


De beber pedimos evidentemente cerveza (que estaba riquísima) y de comida, Rubén se pidió un Schnitzel, el papi un goulash y mi hijo mayor y yo el codillo. No es que estuviera malo, ni mucho menos, quizás un poco fuerte para mi gusto, y la cantidad era bastante, de hecho no pudimos terminarnos el plato, pero por ejemplo el filete del pequeño estaba peor que el que había comido el día anterior en Neuschwanstein. Los precios de cada plato entre 15 y 20 euros. 







El lugar es muy típico y tiene música en directo. Y la comida aceptable aunque como os he comentado, me pareció algo cara con respecto a la calidad pero desde luego si vais a Múnich, no podéis perder la oportunidad de comer en esta cervecería. 

Un paseo con el estómago ya lleno hasta Marienplatz otra vez pasando por Viktualienmarkt que estaba en pleno apogeo, con todos los puestos abiertos y muchísima gente. 



Y vamos ya con la sorpresa. Cogimos el metro en Marienplatz línea 6 hasta Frottmaning.


Íbamos a visitar el Allianz Arena, el estadio del Bayern de Múnich ya que nuestro enano es un forofo del fútbol y uno de sus jugadores favoritos Lewandowski. Qué sorpresa se llevó cuando, a pesar de que le habíamos dicho que no quedaban entradas, vio que pasábamos sin problemas al interior del estadio. Fue un momento muy emocionante para todos. 



Parecía que no íbamos a ver el estadio entre la niebla. La visita tiene dos partes: al coger la entrada combinada museo + visita guiada, en nuestro caso, pasamos primero al museo en el que te cuentan toda la historia del Bayern de Múnich desde su creación hasta la actualidad y evidentemente te muestran todas las copas que ha ganado y diversos objetos relacionados con el equipo. Si de verdad te pones a leer todo atentamente podrías incluso estar más de hora y media, en nuestro caso, lo fuimos viendo tranquilamente e incluso nos sobró tiempo para la visita guiada, la cual tienes que coger a una hora determinada. 





Como veis en esta última foto, antes de la visita al museo, habíamos pasado como era de rigor por la tienda para comprar la famosa camiseta de su jugador favorito. La verdad es que el trato estupendo, fueron muy amables. Primero seleccionamos la camiseta que te gusta y te la pruebas claro, y luego la personalizas, con el número y  nombre del jugador y con diversas etiquetas, eso sí por cada etiqueta o por la personalización tienes que pagar más, en total aproximadamente 130 euros pero oye, su cara de alegría mereció la pena. 

Después ya empezamos la visita guiada en inglés. Las únicas dos opciones de idioma son inglés y alemán, pero vamos con algo que entiendas de inglés, aunque habrá algunos momentos en los que te puedas perder, sobre todo cuando da cifras sobre el precio de las diferentes zonas del estadio, seguro que vas a aprovechar al máximo la visita. Además te llevan a todas las zonas, vestuarios, zona de prensa, gradas, incluso hasta los pies del estadio que obviamente no se puede pisar. Ese fue otro momentazo del día porque justo cuando pasábamos por el pasillo para acceder al campo, pusieron la música de la Champions League. Os dejo algunas fotos de la visita. 







Algunos os preguntaréis por qué compramos las entradas para la tarde, pues ahora viene la respuesta, porque así al terminar la visita guiada podríamos ver el campo iluminado, en esta ocasión de rojo por las Navidades. Impresionante. 


Poco más nos quedaba para el día de hoy, volvimos al centro y afortunadamente encontramos ya cerca del hotel un restaurante italiano en el que cenamos dos días seguidas puesto que era económico y la comida estaba riquísima. Unas pizzas para el cuerpo para reponerse de la visita al estadio Allianza Arena y otro día más a tope por Múnich. 





Muy buena relación calidad precio, por eso repetimos al día siguiente. A dormir que por la mañana teníamos visita a Dachau. 

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