To be or not to be, that is the question - Día 1

agosto 21, 2015

Curioso título para la review de Londres de Agosto de 2015, no?

En realidad, no tiene nada de curioso. Este viaje de Agosto de 2015 a Londres empezó a fraguarse hace un año cuando tras una espera de locura y gracias a un hada madrina especial, conseguí entradas en la fila L para el día 24 de Agosto para ver en el Barbican Centre de la ciudad la obra de Hamlet protagonizada por Benedict Cumberbatch. 

Y lo que en principio iba a ser una breve escapada de dos Sherlockian, se convirtió en otro increíble y mágico viaje de los 7 fantásticos a Londres. Simplemente porque el viaje del año anterior nos hizo enamorarnos completamente de esa ciudad caótica, vibrante, alocada y gris, pero con un tono de gris especial que compagina con su cielo, raramente soleado y azul. 

Y así empezamos la review de nuestro viaje a Londres de Agosto 2015. En esta ocasión elegimos un hotel situado en la zona 1, en King's Cross, a escasos metros de la estación de metro y con un gran número de autobuses que circulaban por los alrededores, el Crestfield Hotel, de inferior categoría al del año anterior pero bastante más económico. 

Un gran madrugón en este primer día porque nuestro avión salía a las 7:00 de la mañana de Barajas y había que llegar con las susodichas dos horas de rigor antes. 

Con nuestros boarding passes ya impresos, nos encontramos los 7 fantásticos en el parking de larga estancia de la T4 del aeropuerto y en pocos minutos nos llevaron a la terminal. Cansados, muy cansados y con sueño, nos resultó casi imposible encontrar un sitio en el que tomar un café a esas horas en el aeropuerto así que después de pasar el control de seguridad en el que me probé un nuevo modelo de zapatos Chanel, nos sentamos a esperar la hora de embarque. 




Afortunadamente salimos en hora y en un poco más de dos horas, aterrizábamos en Heathrow Terminal 5. Esta vez las maletas salieron sin problemas, pero tuvimos que esperar unos 10 minutos a nuestro transfer, problemas técnicos. 

En una hora más o menos llegamos al hotel y una encantadora Andrea nos informó de que obviamente no podíamos todavía acceder a nuestras habitaciones, así que dejamos las maletas en el luggage room y nos fuimos directos a la locura de Candem a gastar libras. 




A pesar de estar un día menos que el año pasado, decidimos volver a confiar en la TravelCard de 7 días para las zonas 1 y 2. Prácticamente nos salía igual que la Oyster, pero si tenemos en cuenta que al adquirir la Oyster te cobran 5 libras por la tarjeta y que más de una vez íbamos a ir hasta la zona 2, sin duda la TravelCard no salía algo más económico, aparte de la comodidad. Eso sí, recordad que necesitáis foto para hacerla. Y preferentemente en la National Rail por si queréis utilizar los famosos 2x1. 

La estación de King's Cross en sí misma ya es un paraíso para el shopping y es tan especial. Aparte del famoso andén de 9 3/4 de Harry Potter, en la estación puedes hacer las compras de última hora o tomarte un café o sandwich. 








Así que cogimos la línea Northern y directos a Candem Town, y recordad siempre Stand on the right en las escaleras mecánicas y Keep Left en los pasillos si no queréis acabar en la oficina con algún inglés de turno.



Parece ser que algunos empiezan a notar el cansancio desde primera hora, jejeje.

     

Candem. Qué os puedo decir de este lugar que no os haya dicho ya. Un paraíso de las compras. Una visita obligada que tenéis que incluir en vuestro planning si queréis saborear Londres en su estado más puro. 

Toda una calle con tiendas de todo tipo, de souvenirs, de zapatillas, vintage, góticas... a lo que hay que sumar diferentes mercadillos como el de Inverness, o Candem Market, donde seguro encontrarás una camiseta con el mensaje más inverosímil que se te ocurra. 






Entre tanta tienda en la que entrar y tanta fachada estrafalaria, no sabe uno ni a donde mirar. Una locura pero me encanta. 


     

     

     

¿Y por qué no hacernos una foto con una Converse gigante?


Tras pasar por el canal del que más adelante os mostraré fotos, llegamos a Candem Lock, pero en esta ocasión seguimos avanzando hasta The Stables. 



     

Nada más entrar en este laberinto de puestos y más puestos, la tienda Cyberdog, a la que entrarás tapándote los oídos, te da la bienvenida.


Pero antes de empezar a perdernos por ese entramado de puestos, se había hecho la hora de comer, así que nos sentamos al lado de un puesto de comida Sea Wise, para empezar nuestro viaje a Londres con un delicioso fish and chips. Solo un consejo, cuando os pregunten si es para comer ahí mismo o take-away, decid lo segundo aun cuando os lo comáis sentados. Te van a cobrar 1,50 más si te lo sirven a la mesa. Cuando pagamos, entendimos por qué todo el mundo pide take-away. 



Por cierto, riquísimo y nada aceitoso.

Una vez ya repuestos después de esa suculenta comida, buscamos algún lugar donde tomar postre y casi sin querer, nos encontramos con un puesto de Churros, con el dependiente español por supuesto. Excelente café, nada que ver con el típico percolated londinense, y unos churros deliciosos. 

     

Así que después de hacernos una foto con la estatua de Amy Winehouse, empezamos a recorrer The Stables, un verdadero laberinto de puestos a cual más variopinto donde también puedes encontrar comida de cualquier lugar del mundo. No hay palabras para describir ese mundo en el que te introduces y del cual a veces hasta no consigues salir. Impresionante. 

Recordad que The Stables fue exactamente como su nombre indica, un establo y posteriormente hospital de caballos. 






     



     


En esta ocasión, no pudimos hacernos una foto por las típicas motocicletas y comer sentados en ellas pero sí nos perdimos entre los canales y disfrutamos de sus preciosas vistas.






Volvimos andando de nuevo a la estación de Candem Town para hacer el check-in en el hotel. Aun nos quedaba una tarde bastante animada por Oxford Street. 


Después del check-in en el hotel y recuperar algunas fuerzas con una ducha rápida, volvimos a ponernos en marcha y al ser hoy el día dedicado a las compras, tomamos uno de los autobuses que nos llevaban a Marble Arch. Y ya que estábamos allí, a hacernos unas fotos con el famoso arco triunfal.



Habían instalado una noria en la zona, más pequeña que la London Eye lógicamente. 


Y a buscar desesperadamente el famoso Speaker's Corner. Me esperaba al menos una señal, un cartel, algo que indicara que ese era el famoso rincón desde el cual se puede hablar siempre y cuando no violes la ley. Pero nada de nada. Después de algunos intentos comprobando que como ya sabíamos, también hay ingleses no muy agradables, sin pararse un caballero nos informó que solo los fines de semana viene la gente a hablar. 

En fin, os dejo unas fotos de Hyde Park, con todos los ingleses al sol, y del famoso lugar Speaker's Corner. 




Y ya empezamos a enfilar Oxford Street con un claro destino: Selfridges. Esta vez pasaríamos dentro aunque solo fuera por ponernos los dientes largos entre tanto lujo y objeto con precios desorbitantes y de paso visitaríamos la planta cuarta en la que se encuentran las decoraciones de Navidad. 














Seguimos avanzando por Oxford Street hasta llegar a dos de las tiendas favoritas de una servidora, por supuesto la Disney Store, no olvidemos que somos Disneymaníacas y HMV, la tienda donde comprar CDs y DVDs a un precio bastante económico. 

Qué decir de la Disney Store de Oxford Street: una preciosidad con sus dos pisos llenos de magia. 


     


Y HMV, un paraíso de los DVDs. En esta ocasión cayeron Sunshine on Leith, las 5 temporadas de Downton Abbey, las tres temporadas de Miranda y la tercera temporada de Mr. Selfridges. Y pudieron caer muchos más. 


Iba ya anocheciendo y después de tantas horas despiertos, cualquier lugar era bueno para descansar. 


Habíamos reservado hora en un restaurante italiano ASK, de la cadena que ya habíamos probado el año anterior, en esta ocasión el situado en la calle Wigmore Street, paralela a Oxford Street. Pero aún faltaba una hora para la reserva, así que decidimos probar suerte y ver si había sitio para cenar antes, ya que no sentíamos ni los pies. 

De camino al ASK, pasamos a ver el ambiente de St. Christopher's Place, una plaza llena de restaurantes y de bares de copas y de tiendas, algo que le encanta a los ingleses porque Londres está lleno de lugares como este. 


     





Gracias a la página www.vouchercodes.com habíamos conseguido un suculento descuento de un 25% en el restaurante, así que ya que habíamos comido solo un fish and chips, decidimos terminar el día a lo grande con un entrante para compartir y un suculento plato de pasta o pizza dependiendo de los gustos. 




16 horas despiertos era ya suficiente tiempo para acabar casi tirados por el suelo, así que hora de volver al hotel a descansar. Aún nos quedaban cuatro días para seguir disfrutando de esta increíble ciudad.


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