When a man is tired of London, he is tired of life - Día 2

agosto 07, 2014

Segundo día por Londres y hoy el grupo se dividiría. Una parte, los papis y los más jóvenes visitarían el parque Warner Bros Studios Tour London dedicado a Harry Potter y sus películas, y el resto, las dos preciosas mujeres de este viaje se darían un paso por Londres muy especial.

Así  que, después de un buen madrugón y un desayuno inglés en condiciones, nos dirigimos a la parada de la empresa goldentours que les llevaría al parque. Tienes la opción de tomar el autobús en la estación de Victoria o en la calle Gloucester Road, muy cerca de nuestro hotel, razón por la que elegimos esta última parada. 



     

Por el camino, no nos olvidemos de mirar al suelo a la hora de cruzar, aunque con los días, acabamos cruzando como los ingleses, sin mirar ni a derecha ni a izquierda, jejeje


¡Qué expectación ante la llegada del autobús! Una persona muy especial iba a ver realizado uno de sus sueños. 



Y así en un poco más de una hora, el grupo llegó a los Studios. 



La visita a Warner Bros Studio Tour London dura aproximadamente unas tres horas y te ofrece la increíble oportunidad de explorar la magia de las películas de Harry Potter. Te permite disfrutar de hermosos decorados y del vestuario y otros elementos de atrezzo. 

Entre otras miles de cosas podrás:

. Entrar en el auténtico Gran Comedor.
. Explorar el despacho de Dumbledore  y conocer tesoros nunca vistas.
. Ver elementos icónicos de las películas como la escoba Nimbus 2000 o la moto voladora de Hagrid. 
. Descubrir cómo dieron vida a las criaturas de las películas a través de efectos especiales con pantallas verdes, animatrónicos y modelos a escala real. 
. Revivir otros decorados míticos de las películas como la sala Común de Gryffindor, el dormitorio de los chicos, la cabaña de Hagrid, el aula de la calse de pociones y el despacho de la profesora Umbridge en el Ministerio de la Magia. 




     







     


     





Aparte de disfrutar de los decorados y de aprender todos los trucos de las películas, también podrás montar en escoba por los escenarios, y aprender diferentes hechizos con las varitas. 











Y por último, la tienda de souvenirs, uf, difícil elegir entre tanta varita y tanto merchadising. 


Y mientras tanto, una servidora y mi preciosa acompañante nos disponíamos a descubrir algunos de los rincones Sherlock de Londres y desde la estación de Baker Street, nos fuimos hasta la del Barbican, ya que allí se encuentra el teatro y centro de exposiciones del mismo nombre, en donde dentro de un año, concretamente el 24 de agosto de 2015, haré uno de mis sueños realidad. 


Desde allí, fuimos en dirección al hospital de St. Bartholomew, más conocido por St. Bart's en donde Sherlock Holmes y el Dr. Watson se encontraron por primera vez en las novelas y en la famosa serie de la BBC y en donde en el tercer episodio de la segunda temporada Sherlock simula su muerte. 

Por el camino, pasamos por el mercado de Smithfields, me esperaba algo más, la verdad, el edificio impresionante pero todos los puestos cerrados, supongo que sería porque aún no estaba en pleno funcionamiento. 




Justo al lado del hospital hay una cabina de teléfonos llena de mensajes para todos los personajes de la serie, desde Sherlock hasta Moriarty, su archienemigo. Y en las ventanas del hospital igualmente. Impresiona un poco ver cómo una serie ha podido llegar tan profundamente a la gente. 

     

 

     

Entramos también en la capilla del hospital. 



Y de ahí a St. Paul's, no porque fuéramos a entrar ya que teníamos reserva para todo el grupo para el lunes, sino porque se encontraba de camino a nuestro destino: The Monument. 

De paso, otra de las Sherlock Locations, The Old Bailey. 


Y ya llegando a St. Paul's, en la calle Ludgate Hill, vimos una tienda de chuches espectacular de la que daríamos buena cuenta el último día. 


Impresionante St. Paul's y su cúpula a la que subiríamos. Y por supuesto cualquier estatua es una buena oportunidad para mostrarnos el dorado, ese color que tanto apasiona a los ingleses. 





En los jardines de la catedral, así como en otro adyacente, encontramos tres de los bancos dedicados a obras literarias que decoraban Londres durante este verano: Peter Pan, Mary Poppins, y Charles Dickens fueron los tres a los que fotografíamos. 


      




Seguimos paseando por la calle Cannon Street en dirección a The Monument y en una bocacalle vimos el anuncio de un pub en donde ofrecían lunch por solo 8 libras con bebida incluida, ya teníamos claro donde íbamos a comer. 


¡¡¡¡Madre mía!!! ¿Y tenemos que subir hasta lo más alto? Pues sí, venga, adelante, son solo 311 escalones en una escalera de caracol hasta la cima. Decir que esta columna dórica de 61 metros de altura está colocada en el lugar en el que en 1666 empezó el Gran Incendio de Londres. 

Así que, valientes y decididas nos dispusimos a subir a lo más alto de The Monument y lo conseguimos. 

     


Todo el esfuerzo y cansancio mereció la pena por las vistas desde lo más alto. 


     




Y a la bajada, nuestra recompensa, un diploma que acredita que hemos subido los 311 escalones. 

     

Hora ya de comer que la subida nos ha dado hambre. 



     

Menudo sandwich de fish and chips que nos metimos en el cuerpo. Y al pagar, solo nos cobraron 7 libras, seguro que fue por nuestras sonrisas y alegría. 

Ya con la tripita llena, nos dispusimos a acercarnos al punto de reunión con el grupo de papis y jóvenes, la estación de Victoria. ¿La encontraríamos?

Por fin, tras un pequeño malentendido, el grupo de los 7 fantásticos consiguió reunirse en las escaleras de la Catedral de Westminster, no la Abadía.

Es el templo principal de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales y la Iglesia metropolitana y catedral de la Archidiócesis de Westminster. Y a todos nos resultó muy curiosa tanto por fuera como por dentro.




Desde allí cogimos el autobús que nos dejó en Marble Arch. En el autobús aprendimos una de las frases junto con Sorry más recurrentes de los ingleses, Oh, my God. 


Y llegó el momento de las chicas, y de las compras por todo Oxford Street, qué decir de esta calle, un paraíso para nosotras, desde Primark, hasta H&M, pasando por Pandora, Evans, Asics, House of Fraser, John Lewis, y la tienda Disney y por supuesto Selfridges. Por desgracia no entramos pues íbamos con el tiempo justo. En donde sí entramos para hacer acopio de películas y series fue en HMV. 











Llegamos hasta Oxford Circus en donde giramos a la derecha para acercarnos a la impresionante tienda de juguetes Hamleys, que había prometido a mi enano. Un paraíso para los peques y los no tan peques. 

     

     

      

A pesar del cansancio ya acumulado en el día, desde Hamleys callejeamos para adentrarnos en el Soho y en su famosa Carnaby Street, menudo ambientazo, imposible encontrar a esas horas donde cenar, así que nos dirigmos al metro para volver al hotel y cenar en el Micky's el famoso Fish and Chips ya al lado del hotel. 

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