Visita a Toledo

enero 27, 2013

Empezamos nuestro paseo  por Toledo

Llegamos temprano por la mañana para poder aprovechar todo el día en Toledo y desde luego os puedo confirmar que así hicimos.

Como teníamos como primer destino el Hospital de Tavera, aparcamos el coche justo detrás de la Plaza de Toros, a las afueras del centro histórico amurallado. Por norma, solemos intentar buscar aparcamiento gratuito y no meter el coche por el centro para evitar calles estrechas y con la ayuda de Google Maps, habíamos visto que en la zona circundante a la Plaza de Toros había mucho aparcamiento libre.


Hospital de Tavera

El Hospital de Tavera, también conocido como Hospital de San Juan Bautista, Hospital de Afuera o simplemente como Hospital Tavera, es un importante edificio de estilo renacentista que se encuentra en la ciudad española de Toledo. Fue construido entre 1541 y 1603 por orden del cardenal Tavera. Este hospital está dedicado a San Juan Bautista y también sirvió como panteón para su mecenas, el cardenal Tavera. Inicialmente empezó a construirse bajo la supervisión de Alonso de Covarrubias, siendo sucedido por otros arquitectos y terminando la obra Bartolomé Bustamante.

La lejanía con el casco viejo de la ciudad hizo que se le apodara «el Hospital de Afuera», puesto que dentro de las murallas ya existía el Hospital de Santa Cruz.

Actualmente el edificio sigue siendo propiedad de la Casa de Medinaceli y en su interior se encuentra el Museo Fundación Lerma que alberga parte de las colecciones artísticas de dicho linaje.


El aspecto del edificio es el de un palacio florentino renacentista, exceptuando la portada, que se construyó en el siglo XVIII, entre los años 1760 y 1762. Es un edificio regular con fachada almohadillada a la italiana, con ventanas equidistantes y rectangulares en el piso bajo y semicirculares en el superior, siendo a la inversa las de los extremos. El conjunto está unido por dos patios gemelos columnados de dos alturas, separados y unidos a la vez por una doble arcada que los atraviesa hacia la iglesia.




Los patios gemelos, de dos alturas, separados y unidos a la vez por la doble arcada que los atraviesa camino de la iglesia permiten una variedad de perspectivas muy al estilo de palacios italianos.








Al ser visita guiada no se pueden hacer fotos ni del Palacio ni de la farmacia. Después por tu cuenta te dejan ya visitar la iglesia, la sacristía y la cripta.

El interior de la iglesia presenta una sola nave y el crucero cubierto por cúpula con linterna, sobre pechinas y tambor, como la basílica del Monasterio de El Escorial. Debajo de ella se encuentra el sepulcro del Cardenal Tavera, obra realizada en mármol blanco por Alonso Berruguete y acompañado por otras esculturas fúnebres. El retablo de la iglesia fue proyectado por El Greco y llevado a cabo por su hijo Jorge Manuel. La orfebrería del sagrario es obra de Julio Pascual.







Continuamos nuestro paseo por Toledo por la Calle del Cardenal Tavera para llegar a la Puerta Nueva de Bisagra desde donde se accede al recinto amurallado de la ciudad.

Esta puerta se caracteriza por el escudo imperial de Carlos V, con su inconfundible águila bicéfala.





A escasos metros nos encontramos con la iglesia de Santiago del Arrabal, considerada una de las mejores muestras del arte mudéjar en Toledo.


Continuamos subiendo por una empinada cuesta para llegar a la Puerta del Sol de  estilo mudejar que fue construida para dar acceso a la ciudad amurallada.

Se trata de una puerta de albarrana, de carácter conmemorativo, de gran influencia Nazarí. Está fechada en el último cuarto del siglo XIV.




Para adentrarnos en el casco histórico de la ciudad, subimos por unas escaleras que conducen a la Puerta del Cristo de la Cruz o Puerta de Bib-al-Mardum, la puerta más antigua de acceso a la ciudad que data del siglo X de origen árabe.

 



El primer monumento visitable que nos llama la atención nada más cruzar esta puerta es la Mezquita del Cristo de la Luz, de época califal a la que posteriormente se le añadió un ábside al ser convertida en iglesia.






La mezquita tiene planta prácticamente cuadrada de pequeñas dimensiones, alrededor de los 8 metros cuadrados, distribuida mediante columnas en tres naves paralelas cruzadas por otras tres naves en sentido transversal, quedando el espacio dividido en 9 tramos cuadrados, cubiertos con bóvedas totalmente distintas. Las bóvedas son réplicas fragmentadas o completas de las bovedillas trazadas en la mezquita de Córdoba. Las columnas son reaprovechadas, sin basa y con capiteles visigodos de labra tosca en tres de ellas y el cuarto reconstruido tras la restauración de 1909.









El ábside mudéjar es el ejemplo más antiguo en Toledo, caracterizado por el uso de la mampostería encintada con el ladrillo. En su interior se decora con pinturas románicas que representan el Pantocrátor o Cristo en majestad rodeado por el Tetramorfos, lso cuatro símbolos de los evangelistas y en los muros laterales figuras de santas.

     



        

La excavación efectuada en el 2006 ofreció el descubrimiento en la explanada norte de los jardines de una calzada romana de grandes losas de granito de 5 metros de anchura y bajo ella una cloaca.

     


En esta Mezquita se puede adquirir la pulsera turística que nos permite el acceso a determinados monumentos de Toledo. 

Continuamos nuestra visita por Toledo, por sus calles empinadas hasta llegar a nuestro siguiente destino: la Iglesia de los Jesuitas o de San Ildefonso.

Para que los jesuitas pudieran tener convento e iglesia en Toledo era menester esperar la muerte del cardenal Silíceo. Con su sucesor, fray Bartolomé de Carranza, desapareció la oposición a su llegada a Toledo.

Su construcción se dilató por más de 150 años, siguiendo en su planteamiento el modelo de Il Gesú de Roma, con su fachada de piedra dotada de un gran ventanal y sobria decoración con columnas corintias de orden gigante que enmarcan a modo de altar los nichos de los santos de la Compañía. La advocación a San Ildefonso, obispo toledano en el siglo VII se manifiesta en el relieve central de la "imposición de la casulla". Esta escena y las torres de ladrillo son la única adecuación al entorno. La imponente cúpula semiesférica sobresale de lejos, casi igualando en altura a la Catedral y el Alcázar.



    


De entre los arquitectos que participaron en tan magna obra, todos maestros de obras de la Catedral, Bartolomé Zumbigo y Salcedo fue el autor del aspecto exterior de las torres y la fachada. La iglesia se consagró en 1718, sin estar terminados su capilla mayor, la sacristía y el ochavo con las reliquias, cuyas obras concluyeron casi cuarenta años más tarde.

El interior, acorde con los preceptos de la orden, es de cruz latina, con una sola nave y capillas laterales comunicadas entre sí. La capilla mayor, cubierta por cúpula con tambor y linterna, presenta un gran retablo fingido dedicado a su santo patrón.

Las esculturas son obra en su mayor parte de Germán López, como San José y varios de los apóstoles. El salomónico retablo de San Juan, situado en el crucero procede de la desaparecida parroquia de San Juan Bautista, realojada en este templo tras la expulsión de los jesuitas de España.



     



      



Una de los atractivos de esta iglesia son sus vistas panorámicas desde las torres. ¡¡Impresionante vista de todo Toledo!!









La iglesia de los Jesuitas se encuentra ubicada en la Plaza del Padre J. de Mariana desde donde podemos ver la aguja de la Catedral de Toledo.



Justo al lado de esta iglesia se encuentra la Iglesia de San Román, que acoge actualmente el Museo de los Concilios.

El Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda contiene varias colecciones arqueológicas de los siglos VI, VII y VIII, que muestran algunos de los vestigios histórico-artísticos de lo que fue la antigua capital del reino visigodo de Toledo, tales como cimacios, capiteles, relieves, muestras epigráficas, pintura, documentos y orfebrería.

También se exhiben los ajuares encontrados en la Necrópolis de Carpio de Tajo, así como excelentes reproducciones de las coronas votivas del Tesoro de Guarrazar.

En cuanto a la iglesia, se caracteriza por tener una planta basilical de tres naves, separadas por arcos de herradura califal, que se sustentan en pilares a los que se adosan columnas con capiteles reutilizados (seis de origen visigodo), capilla absidal y una esbelta torre. La cúpula del ábside es de Covarrubias y el retablo de Diego de Velasco. Los frescos que recubren los muros (s. XIII) poseen acusadas influencias románicas e hispano-árabes.

     



      








Siguiendo nuestro recorrido por Toledo llegamos a la Iglesia del Salvador. uede considerarse la más antigua de la ciudad por los aparejos y los restos conservados, y la segunda en importancia, pues se convirtió en mezquita aljama tras la consagración como iglesia de la mezquita mayor en el solar de la actual Catedral en el año 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI. Posteriormente, como atestigua una inscripción en la Capilla de Santa Catalina, en el siglo XI se construye una nave, más que una simple reforma se cree que fue más bien una ampliación del espacio por haberse convertido en mezquita principal. En 1950 esta arquería de arcos de herradura que apoyan sobre seis capiteles romanos reaprovechados y una pilastra visigoda, fue reconstruida sobre los arcos originales de los extremos. La pilastra visigoda, para algunos paleocristiana, es una de las piezas más antiguas en las que aparecen representadas cuatro escenas de la vida de Cristo.

Se data en 1159 por intervención de la esposa de Alfonso VII, doña Berenguela. Un incendio a finales de la Edad Media obliga a su reconstrucción. Los siglos de la Edad Moderna aportan nuevas imágenes de devoción al tiempo que castigan el inmueble con incendios, saqueos y desamortizaciones. En época barroca se añadió la terminación de la torre y se procedió al enfoscado de la base de la misma, ocultando los restos visigóticos hoy liberados.

El pequeño retablo de mediados del siglo XVI, obra de Nicolás de Vergara el Viejo y Bautista Vázquez, que en las últimas décadas presidió la Sinagoga de Santa María la Blanca, se encuentra en la Capilla Mayor. Las imágenes propiedad de la Cofradía del Calvario: el Cristo de la Fe del siglo XVII y la Virgen del Rosario, talla de vestir del siglo XVIII, junto con otras esculturas barrocas, se presentarán en el espacio de la nave central e interior de la capilla de Juan de Illescas, en la  nave de la epístola.









      



El patio está situado en la cabecera del ábside, mediante una arquería compuesta por tres columnas con capiteles romanos y visigodos, que sustentan cuatro arcos de herradura, en ladrillo, enmarcados por alfices y rematados por una cornisa de canecillos. En el suelo, sobre el estrato anterior romano tardío, se aprecian dos estructuras más antiguas.


Seguimos recorriendo el Barrio Judío de la localidad de Toledo, paseando por sus calles angostas y llenas de  magia, para llegar a la Sinagoga del Tránsito.

Se edificó por encargo de Samuel-ha-Levi Abulafia (almojarife en la corte del rey Pedro I de Castilla), entre los años 1355 y 1357, como capilla privada del palacio que, en un gesto de grandilocuencia constructiva, impropia de un hebreo, había ordenado levantar sobre una gran extensión junto al Tajo y cuyos límites llegaban hasta el mismo borde del río.

La sinagoga, pensada como oratorio del palacio, con el que se comunicaba directamente, es la única estructura que ha sobrevivido del mismo.

Su sencillo diseño en planta salón es semejante al de muchas capillas de palacios y castillos cristianos de la época, aunque por la notable elevación de sus muros sobresale sobre aquéllas por su espacio interior de claridad y limpieza de geométrica insuperable.

Se cubre con un rico artesonado de madera de alerce que lleva incrustaciones de marfil y decoración pintada.

Actualmente alberga el Museo Sefardí que se compone de cinco salas que muestran aspectos históricos, religiosos y costumbristas del pasado judío en España, así como de los sefardíes.



















Seguimos paseando por el Barrio Judío. Nuestro siguiente destino la Iglesia de Santo Tomé.

     

La iglesia parroquial más visitada de toda la ciudad, gracias a poseer el cuadro del Greco "El entierro del Señor de Orgaz", una de las obras maestras de la pintura de todos los tiempos, instalado sobre la tumba del mismo.

La iglesia, de fundación temprana tras la toma de la ciudad por Alfonso VI, ocupó una mezquita, siendo totalmente reedificada en el siglo XIV precisamente por el Señor de Orgaz, don Gonzalo Ruiz de Toledo. No obstante, algunos capiteles visigodos remiten a una posible iglesia anterior. Casi nada queda de aquella reforma, borrada por las que la sucedieron en cada nueva época de cambio de gustos artísticos.

Es de tres naves con crucero, cubiertas por bóvedas de cañón durante el Renacimiento y ábside poligonal.

Su torre mudéjar es muy parecida a la de la iglesia de San Román, naturalmente, de planta cuadrada con dos niveles de vanos enmarcados por dobles arcos, separados por una fila de arquillos ciegos separados -caso único en la ciudad- por columnillas de cerámica de Talavera de la Reina.






Al lado de la iglesia de Santo Tomé se encuentra el Palacio de Fuensalida de Toledo se vincula a figuras históricas como Garcilaso de la Vega, El Greco, o Lope de Vega, pero especialmente a las de Carlos I y su esposa la emperatriz Isabel de Portugal, madre de Felipe II.



Nuestro siguiente monumento forma parte también del Barrio Judío: la conocida Sinagoga de Santa María La Blanca.

El edificio es considerado como una muestra incomparable del arte mudéjar en la ciudad. Su planta es un cuadrilátero irregular orientado en su cabecera hacia el este. Se articula en cinco naves separadas por arcos de herradura sobre pilares octogonales y un segundo cuerpo de arcos polilobulados, cubiertas por armaduras de madera de alerce.

Sobresalen por su labra los hermosísimos capiteles de estuco que rematan los pilares, con decoración de cintas, volutas y piñas, elemento este relacionado con la unidad del pueblo de Israel.










El Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo (Castilla-La Mancha, España), de la Orden Franciscana, fue construido bajo el patrocinio de la reina Isabel I de Castilla con la intención de convertirlo en mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro y del nacimiento del príncipe Juan. Es una de las más valiosas muestras del estilo gótico isabelino en España y el edificio más importante erigido por los Reyes Católicos. El monasterio es, además, un monumento conmemorativo de los logros de los Reyes Católicos y de su programa político.

La iglesia fue construida para albergar el panteón dinástico de la reina Isabel la Católica, dedicada a San Juan Evangelista, del que era devota la reina. El destino del edificio dicta su forma de catafalco simulado, rodeado por pináculos a modo de cirios.

Lo traza y levanta la cabecera de la iglesia y el crucero Juan Guas, el primero en ostentar el título de arquitecto real. Por toda la fachada corre el cordón franciscano de la orden que ocupa el edificio. La cabecera es poligonal con contrafuertes coronados por agujas o pináculos, decorados con reyes de armas, heraldos a tamaño natural, que lucen en sus vestimentas los escudos de los Reyes Católicos. El cimborio sobre el crucero es octogonal, coronado con crestería y decorado con más pináculos góticos. Sobre la portada lateral hay un singular Calvario, donde está presente la Virgen y San Juan, pero no Cristo. Éste está simbolizado por el pelícano que se posa sobre la cruz, acorde con la creencia medieval que el ave era capaz de alimentar a sus hijos con su propia sangre, siendo una especie de prefiguración de la Eucaristía.





Iglesia

La iglesia tiene una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, con cúpula estrellada sobre le presbiterio, coro alto y capillas laterales entre los contrafuertes, destacando la abundante decoración que adorna el crucero y la capilla mayor. En esta última el esquema decorativo es a base de arcos conopiales y escudos de los Reyes Católicos sostenidos por águilas de San Juan.

     



Claustro. Otro espacio clave es el claustro cuadrado y de doble piso, una de las obras maestras del gótico final, dentro de la estética hispano flamenca, que combina elementos góticos y mudéjares, muy propia de Juan Guas. La longitud de sus lados con cinco vanos es justo la mitad de la nave de la iglesia. El claustro bajo se cubre con bóveda de crucería de tipo alemán, sin que los nervios se junten en el centro, por lo tanto, sin clave.

El claustro superior presenta un artesonado de madera con la típica lacería mudéjar. Las columnas, arcos y pilastras están recubiertos por motivos vegetales y animales, muchos de ellos también provistos de carga simbólica. Entre ellos aparecen figuras humanas, aisladas o formando escenas, como un niño apuñalando un águila, un mono jinete en un perro tocando la flauta, otro sentado sobre un orinal y muchas más, propias del repertorio del gusto gótico. Aunque algunos pueden proceder de la restauración del siglo XIX. Por todo el claustro están repartidas esculturas de personajes bíblicos sobre peanas y bajo doseletes. La escalera que conduce al claustro alto presenta ya motivos renacentistas, una bóveda de media naranja, máscaras, veneras, casetones, muestras del quehacer de Alonso de Covarrubias.

       














En su fachada principal aparece la tradicional decoración isabelina, formada por estatuas, arquerías ciegas, pináculos y bolas. En ella destacan las cadenas de los cristianos cautivos que fueron liberados por Fernando el Católico en la toma de Málaga y Baeza.


Y terminamos nuestra visita a Toledo, con la Catedral Primada de la ciudad, ya que los domingos por la tarde la visita a la misma es gratis para los ciudadanos españoles, con lo cual tan sólo enseñando el carnet de identidad en la oficina de tickets, te dan el billete gratuito para acceder a su interior. Lo único que no se puede visitar los domingos por la tarde son las torres, acceder a lo alto de las mismas, pero como ya habíamos tenido la oportunidad de vislumbrar Toledo desde el cielo, no nos importaba.

Historia de la Catedral

La Santa Iglesia Catedral, consagrada a la Virgen María en su Asunción  a los cielos, comienza a construirse en el año 1227, bajo el mandato del Arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada, sobre los cimientos de la Catedral visigoda del siglo VI, que fue utilizada como mezquita.

La construcción es de estilo gótico con una clara influencia francesa. Mide 120 m de largo por 60 m de ancho. Está compuesta por 5 naves, sostenida por 88 columnas y 72 bóvedas. Las naves laterales se prolongan por detrás de la Capilla Mayor rodeando el presbiterio y creando una girola con un doble pasillo semicircular. Su primer arquitecto es el maestro Martín, de origen francés, a quien se deben las trazas de la planta y los comienzos de la obra en la cabecera del templo.

Hasta el siglo XIV no se pudieron cerrar las naves laterales y es en este mismo siglo cuando se construye, en época del arzobispo D. Pedro Tenorio y en el costado norte, el claustro bajo con sus dependencias, siendo la más notable la Capilla de San Blas, que le servirá de enterramiento.

En el siglo XV se levanta la capilla de San Pedro junto a la entrada del claustro y posteriormente se construye en la cabecera la Capilla de Santiago, panteón familiar de la familia Luna. Al finalizar este siglo, en 1493, siendo Arzobispo don Pedro González de Mendoza, consejero de Isabel la Católica, se cierra la última bóveda dándose por concluida esta magna construcción.

En el siglo XVI se construye el retablo, parte alta del coro y rejas. En la primera mitad del siglo, se cierran todas las vidrieras y se realizan diversas modificaciones de planta como son la sala capitular y capilla Mozárabe con Cisneros y la capilla de los Reyes Nuevos con Fonseca.


Exterior de la catedral

Fachada principal y grandes puertas

Da la cara a una plaza irregular donde se encuentra el Ayuntamiento y el Palacio Arzobispal.

Puerta del Perdón

La fachada principal tiene tres portadas, Puerta del Perdón en el centro, Puerta del Juicio Final a la derecha y Puerta del Infierno a la izquierda. La puerta del Perdón es del siglo XV: se comenzó, bajo la dirección de Alvar Martínez, en 1418. Se llama así porque hubo un tiempo en que se concedían indulgencias a los penitentes que entraban por ella. Esta puerta en la actualidad está siempre cerrada y se abre en las grandes ocasiones y cuando el nuevo arzobispo toma posesión de la catedral primada. Tiene un gran arco con seis arquivoltas góticas. Sigue la iconografía clásica del gótico, con la figura del Salvador en el mainel y un apostolado en las jambas, y en el tímpano aparece la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso, tema muy especial de esta catedral que se repetirá en el interior en capillas y pinturas. Las hojas de la puerta miden más de 5 m de altura y están chapadas en bronce y muy trabajadas; son del siglo XIV. La del Juicio Final es la más antigua, y representa, como su nombre indica, la escena del Juicio Final.

La Puerta del Infierno, en cambio, no presenta motivos iconográficos reseñables, sino solo decoración de tipo vegetal. Se la conoce también como puerta de la Torre o de las Palmas porque antiguamente se reservaba para la entrada de la procesión de las palmas en el Domingo de Ramos.

      

Interior de la Catedral

El centro del templo está ocupado por la Capilla Mayor y el Coro, separados ambos por el crucero. En la capilla es destacable el sepulcro renacentista del Cardenal Mendoza y los sepulcros reales de Alfonso VII y Berenguela, en un lado del presbiterio y los de Sancho y María de Molina en el otro. El retablo, muy interesante en su conjunto, fue realizado a comienzos del siglo XVI por Enrique Egas y Pedro Gumiel y los escultores Copín de Holanda, Sebastián de Almonacid y Felipe Bigarry. La reja y los dos púlpitos de los extremos son obra de Francisco de Villalpando. Detrás del altar mayor, Narciso Tomé realizó en 1732 un transparente, composición escenográfica de escultura y pintura que pasa por ser una de las obras más representativas del barroco español.

     



Sacristía

La sacristía es un espacio de grandes proporciones que cuenta además con otras piezas contiguas: antesacristía, vestuario y colección de indumentaria. La antesacristía tiene planta rectangular. Es una estancia decorada con grandes pinturas de los artistas italianizantes Vicente Carducho y Eugenio Caxés, más Francisco Ricci y Lucas Jordán.

Las trazas de la sacristía fueron de Francisco Vergara el Mayor y Juan Bautista Monegro, en estilo herreriano. La bóveda de cañón con lunetos está fastuosamente decorada con las pinturas del napolitano Lucas Jordán. El tema principal es la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, tema que se encuentra repetido en toda la catedral tanto en pinturas como en escultura. En las paredes están expuestos una gran variedad de lienzos enmarcados con todo lujo, que forman una auténtica pinacoteca de gran valor. Los más apreciados son los 15 de El Greco (con un apostolado completo), sobre todo El Expolio que está como retablo del altar del fondo, enmarcado en mármoles y dos columnas corintias.

     

     


En otro espacio se encuentra la colección de indumentaria que cuenta con un buen número de piezas valiosas. Hay un total de 70 ternos; capas pluviales de los siglos XVI y XVII, algunas bordadas por el padre de Alonso de Covarrubias que tenía este oficio. Es especial la capa del arzobispo Sancho de Aragón, hijo de Jaime I, bordada con emblemas heráldicos. Otro buen ejemplar es la capa del cardenal Gil de Albornoz con bordado gótico de escenas de la Biblia y santos, principalmente ingleses. Se conserva el capillo y una banda bordada de la gran capa que llevó Carlos I en su coronación en Aquisgrán.


Entre las dos naves menores y en el segundo pilar a los pies de la Catedral, está la Capilla de la Descensión fundada por Enrique II, que es el verdadero origen de la Catedral, pues aquí estuvo el Altar Mayor de la Basílica visigótica, y también, está la venerable tradición del milagro de la bajada de la Santísima Virgen para imponer la casulla al Obispo San Ildefonso.

    

El Transparente

Se llama transparente en la catedral de Toledo a una obra escultórica realizada entre 1729 y 1732 por el gran escultor del barroco Narciso Tomé (ayudado por sus hijos), nombrado arquitecto suplente en 1721 en esta catedral. Se encuentra en el muro absidal, en el trasaltar mayor. La obra es de estilo barroco y churrigueresco. Se realizó en tiempos del arzobispo Diego de Astorga y Céspedes que tuvo su mandato entre los años 1720-1734 y cuya tumba se halla a los pies del altar de este transparente.




Sala Capitular

Desde la pieza que hace las veces de antesala se accede a través de una puerta bellísima con decoración mudéjar en el llamado estilo Cisneros. La sala capitular fue mandada construir adherida al ábside por su lado sur, por el cardenal Cisneros, sobre el año 1504. Las trazas le fueron encomendadas al arquitecto Enrique Egas.

Es una habitación rectangular con muros planos, cuya techumbre se cubre con un buen artesonado mudéjar-plateresco, obra de Diego López y Francisco de Lara que realizaron entre 1508 y 1510. El friso que está debajo del artesonado y recorre las cuatro paredes (llamado también alicer) lleva ornamentación plateresca muy rica. Toda la sala está recorrida por un banco de madera que hace la función de sitiales para los prelados, salvo la silla arzobispal que se encuentra al fondo en el centro del muro; fue labrada por Copín de Holanda y terminada en 1514. Sobre los sitiales, en dos filas y a lo largo de los muros se hallan todos los retratos de los arzobispos desde San Eugenio hasta el último. El autor de los retratos desde San Eugenio hasta Cisneros fue Juan de Borgoña. De Francisco Comontes los de Tavera y Silíceo; el de Bartolomé de Carranza de Luis de Carvajal. El de Quiroga, de Luis de Velasco. El de Sandoval y Rojas es obra de Tristán; el de Moscoso, de Ricci; el de Iguanzo, de Vicente López.

Entre la galería de retratos y el friso del artesonado los muros se muestran con pinturas al fresco. Constituyen uno de los grandes conjuntos de la pintura mural española. Las columnas pintadas dividen los paneles donde se representan escenas de la vida de la Virgen y de la Pasión de Cristo. Es obra excepcional de Juan de Borgoña.







Capilla de San Ildefonso

Se encuentra situada en el eje de la girola y es frontera al Transparente. Está consagrada bajo la advocación de san Ildefonso.

Su construcción data de finales del siglo XIV, por expreso deseo del cardenal Gil Carrillo de Albornoz, (como capilla funeraria para él y su familia)25 que no la vio terminada. El cardenal Albornoz26 murió en Viterbo (Italia) en 1364 (o 67) y su cadáver fue trasladado a Toledo tres años después, fecha en que se hizo su sepulcro que se muestra exento en el centro de esta capilla.

La capilla ocupó el espacio de tres capillas antiguas, una central de tamaño grande27 y dos colaterales de las pequeñas. Es de planta octogonal, siendo de las primeras en que se impone el modelo de ochavo para capillas funerarias.



Capilla de Santiago

Llamada también capilla de Álvaro de Luna por ser este personaje histórico quien la mandó construir y quien la fundó como lugar de enterramiento para él y su familia. Es de las más grandes de la girola pues ocupa el espacio de tres de las antiguas, una grande y dos pequeñas; es de planta ochavada y estilo flamígero muy depurado y selecto, de los mejores ejemplos que se dan en España.30 Este estilo se ve reflejado en los arcos de entrada con sus tracerías caladas y en la claraboya de los arcos ciegos del interior, más los gabletes, cairelados (festón calado y colgante) y nervios que desde el suelo cruzan la bóveda formando una estrella. Sin embargo en el exterior los rasgos son austeros, totalmente hispánicos. Frente a la piedra blanca y agradable del interior, aquí se utiliza el granito y la cúpula se remata como un castillo almenado y con garitones.



Capilla de Reyes Nuevos

Más que una capilla puede considerarse como una pequeña iglesia, de una nave con dos tramos y un ábside poligonal, más una sacristía y un vestíbulo de entrada, solución original de Covarrubias. Se construyó entre 1531 y 1534. Es la primera gran obra de Covarrubias en Toledo.

Los dos tramos de la nave tienen bóveda de crucería gótica pero toda la ornamentación y labra de los sepulcros son renacentistas. Están separados por la reja de Domingo de Céspedes. El primer tramo forma el cuerpo de la pequeña iglesia con algunos altares y en el segundo tramo es donde se encuentran los enterramientos reales trasladados y metidos en arcosolios renacentistas, obra de Covarrubias.

Tras el arco que da acceso al presbiterio se encuentran dos altares pequeños, obra neoclásica diseñada por Ventura Rodríguez. El altar mayor es de Mateo Medina; tiene una pintura de Maella con el tema de la Descensión, enmarcada por dos columnas corintias.



Capilla del Sagrario

La capilla está bajo la advocación de la Virgen del Sagrario (patrona de la ciudad), una talla románica que fue recubierta de plata en el siglo XIII y vestida después con un manto cuajado de perlas. Esta imagen era conocida desde siempre con el nombre de Santa María. Tenía en su haber una tradicional leyenda en la que se cuenta que perteneció a los Apóstoles y que fue traída a Toledo por San Eugenio. También entra dentro de la leyenda el hecho de que fuera escondida en época de los musulmanes y restituida después por el rey Alfonso VI. La imagen se asienta sobre un trono del siglo XVIII, obra del orfebre italiano Virgilio Fanelli, realizada en plata sobredorada.


Capilla mozárabe

La capilla del Corpus Christi, conocida por Capilla Mozárabe, fue destinada en 1504 por el cardenal Cisneros para que en ella se celebrase el culto en rito Hispano Mozárabe.


Claustro

Las obras del claustro se iniciaron el 14 de agosto de 1389, con la colocación de la primera piedra, y terminaron en 1425. En ellas trabajaron los maestros Rodrigo Alfonso y Alvar Martínez en una construcción de cuatro crujías con bóvedas cuatripartitas. La construcción del claustro no estuvo exenta de historia y leyenda. Al encontrarse la feria en el lugar donde Pedro Tenorio planeó su construcción, los propietarios de los puestos y tiendas fueron reacios desde el primer momento. Eugenio Narbona cuenta el interés del arzobispo por ocupar cuanto antes «las alcaycerías, que es el lugar donde las mercadurías se venden». Durante el tiempo en el que el arzobispo y los propietarios discutían sobre la compra y los precios, el infortunio llegó en forma de incendio que destruyó todo el mercado. Aprovechó entonces Pedro Tenorio para su compra y, aquí la leyenda, se acusó al mismo de haber provocado el desastre para poder adquirir los terrenos.





La capilla de San Blas (la de Pedro Tenorio) se encuentra en la planta baja cubierta por una bóveda en ochavo que recuerda el destino funerario. Se accede desde el propio claustro y se discute el inicio de las obras: en general se acepta un periodo que abarca desde 1389 a 1398, siendo concluida poco antes de la muerte de Pedro Tenorio, el 10 de mayo de 1399.









El Álcazar, edificio simbólico, se emplaza en la zona más alta de la ciudad de Toledo, teniendo sus orígenes más remotos en la época romana. Situado en un punto estratégico de la ciudad, durante la época visigoda, Eurico conquista la ciudad y Leovigildo establece en ella la capitalidad, dejando modificaciones y adaptaciones en dicho edificio, considerado y concebido inicialmente como una gran fortaleza.

En cuanto a sus acontecimientos históricos, el edificio ha estado marcado por distintos hechos históricos (la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil Española...), sufriendo asedios, incendios, etc. Tras su parcial destrucción durante la guerra civil se comenzó una laboriosa reconstrucción que no terminó hasta finales de los 70. Fue llevada a cabo por ingenieros militares y estuvo estructurada en diferentes fases.

La imagen actual es de un imponente edificio con cuatro fachadas, cada una con un estilo artístico distinto y que ha tenido diferentes usos, entre otros: Academia de Infantería, Museo del Ejército y actual Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha. Como Biblioteca Regional, destacar sus más de 380.000 volúmenes, y sus colecciones de especial valor, como la Borbón Lorenzana, además de su condición de relevante emplazamiento cultural, con magníficas instalaciones, y de permanente uso social.

En la actualidad alberga el nuevo Museo del Ejército de Tierra dentro del propio conjunto del Alcázar, el cual ocupa una superficie mayor a 8.000 metros cuadrados. En él se muestran las aportaciones militares al progreso institucional, social, científico y cultural de España, y en total se pueden apreciar 20 salas de exposición permanente que albergan unos 6.000 fondos, organizados alrededor de la Historia de España, con Salas Históricas, Salas Temáticas y los Restos Arqueológicos del Alcázar.





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