Iglesia de Santa María de los Reyes en Laguardia

julio 28, 2011

Situada en el norte del pueblo, protegiendo las calles del frío viento que desciende de la Sierra de Cantabria, ocupa en extensión el espacio existente entre las tres calles longitudinales de Laguardia: la de Páganos, en la parte occidental, la de Santa Engracia en la oriental y la calle Mayor en el centro. Es por esta última por donde se tiene el acceso principal al templo.

Períodos de construcción:
Destacamos varios períodos de construcción debido a que la terminación del templo se dilata en el tiempo y también a las remodelaciones que se hacen posteriormente dejando impronta de los nuevos estilos que corren en el momento de la remodelación que se trate.

Los primeros vestigios artísticos se sitúan en la parte norte y noroeste de la parte exterior del templo. Son los muros que dan al patio de la escuela y aquí encontramos arquillos ciegos y fajas lombardas que decoran la parte alta del muro. Datan de principios del siglo XII que es cuando se comienza la construcción en un estilo románico que es como corresponde a este período.

A finales del siglo XII y siglo XIII el románico sigue su curso en Santa María de los Reyes dejando sus muestras en el muro occidental, enfrente de la torre abacial. Es el muro que corresponde a los pies del templo y en el que se emprendió una gran reforma a principios de la segunda mitad del siglo XX.

También en el extremo noroeste del muro de poniente (hacia la izquierda del mismo), aparece una puerta gótica cegada por el interior. Está formada por varias arquivoltas que arrancan de columnas redondeadas y rematadas por capiteles vegetales. Sobre ellas se halla un pequeño tejaroz sostenido por canecillos con decoración vegetal y antropomórfica.

A los pies de la nave central, pasando debajo del coro hay una puerta nueva, con arcos de medio punto y rematada con dos gruesos machones que hacen la función de contrafuertes y que datan de la restauración de 1954.

En el período gótico (siglos XIII al XV), se sigue trabajando en el templo ampliándolo y reconstruyendo nuevas obras según la moda que propone el estilo en vigor de cada siglo.

En los primeros momentos góticos se eleva la altura del templo y se realizan los arcos sepulcrales. Posteriormente en el siglo XIV se van introduciendo cambios arquitectónicos como las bóvedas de crucería con terceletes y trabajos realizados en las columnas centrales. Este período verá florecer la obra más importante realizada en el templo: La portada que da acceso al templo.

A mediados del siglo XVI se destruyó la cabecera del templo para ampliar la misma, lo que trajo como consecuencia la ampliación y transformación de parte del crucero y del ábside, cambio que se realizará en estilo renacentista.

La obra renacentista trajo el actual ábside ochavado al exterior y semicircular al interior, parte de las bóvedas del crucero -principalmente el tramo central- y el añadido de la sacristía en la suroriental del ábside.

Una vez realizada la obra del ábside, pudo abordarse la realización del Retablo Mayor, obra de Juan de Bascardó realizado ya en pleno siglo XVII, en un renacimiento donde se ve el manierismo y se apunta el barroco como el estilo que se va a hacer eco de las nuevas modas que llegan de fuera.



La verdadera joya de la iglesia es su portada gótica que se encuentra a resguardo de la intemperie, lo cual ha permitido que haya mantenido su policromía intacta y en perfecto estado. 


Su construcción, en piedra tallada, corresponde a fines del siglo XIV, aunque su policromía es del siglo XVII..

Realizada en piedra, está formada por un arco gótico muy apuntado que forma cinco arquivoltas, todas ellas ricamente decoradas.
En esta decoración alternan las figuras humanas (vírgenes, profetas, mártires, reyes y ángeles) con motivos vegetales. La primera arquivolta está decorada con ángeles que tañen instrumentos musicales a modo de acompañamiento de las escenas que componen el tímpano, principalmente la última escena, justamente debajo de la clave del arco. La siguiente esta compuesta por motivos vegetales que se entrelazan entre ellos y da paso a la tercera compuesta por vírgenes y santos. La cuarta es también de caracter vegetal y la que cierra el abocinamiento de la portada está compuesta por profetas y reyes.



Todas las figuras se encuentran de pie y cubiertas por un bello doselete que a su vez sirve de apoyo a la figura que se encuentra encima de ella. Los doseletes están decorados con finos gabletes y decoración calada.

Las jambas que caen en derrama y forman el abocinamiento están ocupadas por seis apóstoles cuyas imágenes algo mayores que el tamaño natural, son de una talla muy delicada y perfecta como si de una estilización espiritual se tratase.

La postura que presentan es frontal aunque algunos ladean ligeramente la cabeza en afán de adquirir posiciones más naturales. Las túnicas que cubren los cuerpos tienen unos plegados muy naturales y esta naturalidad se acrecienta por los rasgos físicos de sus rostros, barbados casi todos ellos de una forma real, mientras que los peinados se adaptan prefectamente.

Llevan todos en sus manos un libro y objeto que es propio y los distingue de los demás (San Pedro con las llaves, Santiago con el bordón y la venera, etc.).

Todas las imagenes se encuentran de pie sobre un pedestal poligonal ricamente decorado con gabletes floreados y tallas de animales, monstruos, etc. La parte superior está cubierta con un doselete de tamaño bastante grande y rícamente decorado a imagen y semejanza de las que tienen las figuras descritas en las arquivoltas.

Presidiendo los doce apóstoles y situado en el parteluz de la doble portada que da acceso al templo, se encuentra la imágen de la Virgen de los Reyes. Es una escultura que se sitúa sobre un elevado pedestal desde donde puede presidir toda la escena de la portada.

La imagen de fina talla y muy bien ejecutada de pie, sosteniendo en su brazo izquierdo la figura del Niño y moviéndo ligeramente la cabeza hacia él, en un amago de crear una escena maternal, en la cual Madre e Hijo están conversando normalmente. La figura de la Virgen crea una pequeña contorsión, encima de la cintura con el fin de poder contrarrestar el peso del Niño y de esta forma la figura aparece equilibrada y compensada.

A sus lados se abre una doble puerta cerrada con arcos trilobulados escarzanos, decorados en la enjutas y calados entre los lóbulos. Estos arcos sirven de base al tímpano que cierra la portada y completa el conjunto.






El tímpano está dividido en tres fajas horizontales rícamente decorados con relieves continuos que representan escenas relacionadas con la vida de Jesús y de la Virgen: Anunciación, Visitación, Adoración de la Magos, Dormición de la Virgen, etc.
 
El remate final lo compone la Coronación de la Virgen, escena única que compone la faja superior del tímpano.

 

Hay que destacar la policromía que cubre las imágenes de la portada y que se encuentra en estado óptimo de conservación, debido a que ha estado protegida de las inclemencias del tiempo. La policromía fue aplicada con posterioridad a la realización de la portada, siendo ésta realizada entre 1696 y 1700.

Es de planta rectangular con tres naves longitudinales, separadas por pilares, una nave de crucero, más larga que el templo ya que alberga dos capillas en sus extremos, y un ábside semicircular al interior y poligonal al exterior. Adosada al ábside en el lado de la Epístola se encuentra la sacristía obra de estilo renacentista, añadida en 1549 cuando se derriba la cabecera gótica que terminaba en tres absides, y se realiza la obra que contemplamos actualmente.

Las bóvedas que cubren las naves son de crucería gótica con terceletes, mientras que el tramo central de la nave de crucería presenta una bóveda de tipo renacentista a modo de artesonado con figuras entre las que destaca el relieve del Padre Eterno. Los dos tramos restantes de la bóveda presentan bóvedas realizadas en tramos trapezoidales, quedando bóvedas estrelladas con claves muy desarrolladas de épocas renacentistas.







Horarios:

Visitas guiadas, de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 h. y de 16.00 a 19.00 h.
Sábados, de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 19.00 h.
Domingos, de 10.45 a 14.00 h.
(Visitas guiadas desde la Oficina de Turismo de Laguardia, Plaza de San Juan s/n, tel. +34 945600845.)

Precios:

General: 2 €
Gratuita: lunes; menores de 8 años.

Una visita  imprescindible tanto a la Villa de Laguardia que guarda su estilo medieval como a esta iglesia. Además, la visita guiada no se hace pesada y la guía que nos mostró la iglesia fue muy agradable.

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