Visita a Braga

julio 08, 2008

La ocupación humana de la región a la que hoy corresponde el concejo de Braga, nos remonta millones de años atrás, a partir del periodo Megalítico. En la época de la Edad de Hierro, se desarrolló la llamada "cultura castreja", producto del pueblo Bracaro que ocupaba los puntos altos de las montañas. A partir del siglo V, las invasiones bárbaras trajeron a la región un profundo caos que continuó con los árabes, hasta finales del siglo VIII, cuando se inició el proceso de reorganización. Cerca de 1070, D. Pedro, primer obispo de Braga, reorganiza la diócesis, lo que viene a favorecer el fortalecimiento de las estructuras fundamentales de la ciudad y de sus alrededores. La ciudad va creciendo en torno a la catedral, limitando su expansión al recinto amurallado. En el siglo XVI Braga era ya una pequeña ciudad que vivía al margen de los vientos de los descubrimientos y del progreso propio de la época. D. Diogo de Sousa la va transformando de tal manera que se podría hablar de refundación. Esta nueva Bracara sobrevive, casi intacta hasta el siglo XIX. En el siglo XVIII, Braga resurge y brilla en las floreadas curvas del barroco, impulsado por los arzobispos de la casa de Bragança y por el genio artístico de André Soares (arquitecto 1720-1769), que la inmortaliza para la eternidad a través de su legado. Al final del siglo XVIII, asistimos con Carlos Amarante (ingeniero y arquitecto 1742-1815) a la transición para el neoclásico. En el siguiente siglo se introducen en la ciudad algunas mejorías en el ámbito de infraestructuras y equipamientos, y la tradicional zona de la Sé catedral deja de ser el centro cívico, que pasa para el jardín público situado frente a la Arcada. En el transcurso del siglo XX, se consolidaron  e implantaron nuevos instrumentos de desarrollo (agua, sanidad, transporte...), siendo importantes mencionar en términos de patrimonio la construcción del edificio del Teatro Circo y el conjunto de fachadas que definen la parte alta de la Avenida de la Libertad. Con relación a las intervenciones arquitectónicas hay que mencionar importantes edificios dentro del contexto arquitectónico portugués contemporáneo, como el Palacio Municipal de Exposiciones y Deportes, el Mercado cultural de Carandá, el Museo de la Imagen y el nuevo Estadio Municipal de Braga. Por otro lado, existe una constante preocupación en favor de la conservación del magnífico patrimonio arquitectónico y arqueológico bracarense.

Bom Jesus

Organizamos nuestra visita a Braga con una primera parada en el Bom Jesus, después de perdernos repetidas veces con el coche por la ciudad. Aquí comprendimos la importancia de utilizar un GPS para no perder tiempo si las señalizaciones no son muy exactas. Al mismo se puede subir, o bien por escaleras o bien por el funicular que tiene un horario de 8:00 de la mañana a 20:00 todos los días de la semana. Luego bajaríamos andando para poder hacer fotos de la vista del Bom Jesus a la bajada. El Bom Jesus es la obra prima de la naturaleza y del buen gusto de notables arquitectos bracarenos, confluencia de estilos y formas, con sus escaleras, capillas y templo.






          



Como os podéis imaginar, las vistas de toda la ciudad de Braga desde el Bom Jesus son impresionantes.

El Santuario del Bom Jesus fue construido en el siglo XVII y terminado un siglo después, siendo uno de los ejemplos barrocos más importantes a nivel europeo. Está rodeado de hermosos jardines y es conocido por su gran escalinata de 365 peldaños, decorada con estatuas y fuentes, y por la magnífica panorámica de Braga, que se observa desde su punto más alto. En el año 1882 fue inaugurado un elevador que accede al Santuario, el primero en Portugal. Todo el conjunto que forma el Santuario es la mayor atracción religiosa de toda la región y está clasificado como Bien de Interés Turístico.




          



          



           

Cada escalera tiene una serie de fuentes, la  primera la de la herida de Cristo, los cinco siguientes son sus sentidos y las siguientes tres son sus virtudes. Tiene también una serie de capillas barrocas.


          

         

Tiene planta de cruz latina y tres naves separadas por columnas que forman arcadas de medio punto. Tiene cuatro capillas laterales. El interior es majestuoso, con una altura impresionante y techos abovedados todos cubiertos con frescos; sobre el altar Mayor hay una cúpula circular con varias ventanas que dejan pasar la luz natural.

El retablo Mayor es una auténtica maravilla, consta de varias esculturas que representan la Crucifixión, obra del escultor José Monteiro da Rocha. Todo el interior de la iglesia es muy rico en cuanto a decoración, con múltiples óleos, retablos y esculturas barrocas y rococós, como el Altar de las Reliquias, o la magnífica talla de la Virgen con los siete puñales clavados en el pecho.


          



          

          

          

De ahí nos dirigimos ya al centro de la ciudad, a conseguir aparcar. La verdad es que en esta ocasión no nos perdimos, es más tuvimos la fortuna de encontrarnos una especie de parking privado bastante económico situado muy cerca de la Plaza de la República.

De ahí nos dispusimos a disfrutar de la ciudad visitando sus monumentos más destacables.

Arcada y Plaza de la República.

Es una creación inscrita en el plan de las transformaciones urbanas del Renacimiento. En la época de D. Rodrigo la arcada fue renovada (1715) edificándose una nueva columnata durante la prelatura de D. Gaspar, siendo ya un lugar muy frecuentado, la circunstancia de sus pregones reevangelizadores allí promovidos, alentó la convicción popular de levantar una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Lapa (1761/64 y 1768).





Prácticamente todos los monumentos cerraban en torno a las 12:00 ó 12:30, así que entre la visita al Bom Jesus (con la pérdida por las calles de Braga) y el aparcar en el centro, decidimos comer. Aunque aparentemente eran las 12:30, para nuestro estómago eran ya las 13:30, afortunadamente encontramos en la misma Plaza de la República un McDonalds, directos al mismo.

Desde la plaza, bajamos por la Rua do Souto hacia la catedral.

Antiguo Pazo Arzobispal.

Es un monumental edificio situado en el Largo do Paço, formado por tres cuerpos de épocas y características distintas. Todo el conjunto está delimitado al este por el Jardím de Santa Bárbara, al oeste por la Praça do Municipio y al sur por el hermoso Largo do Paço. Hoy en día el edificio alberga la Biblioteca Pública, el Archivo de la Ciudad y la Reitoria da Universidade do Minho.




          


Largo do Paço.

El Palacio fue la sede de la República Bracarense, extinta definitivamente en 1790 por la primera reina de Portugal. Aunque la definición de la Plaza del Palacio se haya consolidado en la primera mitad del siglo XVII, fue con D. Rodrigo cuando adquirió el aspecto general que hoy ostenta. Importante la fuente central, concebida a partir de la expresión heráldica.



Cámara Municipal.

Como consecuencia de la centralización funcional político-administrativo de la ciudad a mediados del setecientos, se afirmó la nueva Casa del Ayuntamiento, en el lado opuesto de la plaza. Iniciada en 1753 bajo la mano de André Soares, se concluiría un siglo después, con el levantamiento del tercio norte.





Pazo Arzobispal dos Braganças.

El Arzobispo D. José de Braganza, hermano del rey D. Juan V, cortesano e ilustrado, mandó edificar la nueva ala del palacio al gusto de la época (1751), cuyo diseño se atribuye a la etapa inicial de André Soares. La lectura del proyecto exige, todavía, el encuadre del palacio con la plaza de planta trapezoidal que lo encara.



Catedral de Santa María: Sé de Braga:

Santa María de Braga, matriz de la devoción de Portugal a la Virgen es el mejor testimonio continuado de la ciudad bimilenaria. También aquí el barroco se impuso a los estilos precedentes, con el sentimiento de ser el único legítimamente fundado y al mismo tiempo infalible. Esa superación se inició en el mandato del Arzobispo D. Rodrigo da Moura (1704-1728), continuando por todo el siglo XVIII.


          

Fue levantándose sobre una mezquita árabe en 1070 tras la conquista del territorio por los cristianos. Sobre una base románica, fueron añadiéndose aportaciones en los periodos góticos, barroco y renacentista, de manera que es en buena parte una antología de estilos. Destaca la elaborada ornamentación de su parte superior. De estilo románico son su portal sur, conocido como Portal do Sol, y el pórtico principal, en donde sobresalen dos torres campanario barrocas del siglo XVIII.





          

El interior, con tres naves cubiertas con madera separadas con arcos de diafragma que sostienen las cubiertas de las naves, transepto y cabecera con cinco capillas, el crucero se manifiesta al exterior y decorado con ricos capiteles decorados, el conjunto es profundamente austero siguiendo los esquemas de la orden de Cluny, dos de sus principales promotores San Geraldo y Don Mauricio Brudino pertenecían a esta orden religiosa. En el periodo barroco se abrieron grandes ventanas, se transforman los altares, todas las paredes se cubrieron con estuco y pinturas; la Catedral se convirtió en una celebración, una llamada a los sentidos. Y se mantuvo así hasta mediados del siglo XX, cuando las obras realizadas entre 1930 y 1950 por la Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales restituyeron el supuesto prospecto medieval del templo, según los criterios de restauración entonces de moda. Excepto la capilla mayor, todas las capillas de la cabecera mantuvieron las alteraciones de arquitecturas y retablos que habían recibido en el siglo XVIII.

          



          

Luego nos dirigimos a la Capilla de San Geraldo edificio anexo a la Sé de Braga (impresionante).

La primitiva capilla, de la cual apenas permanece la estructura de las paredes, fue mandada construir por el arzobispo Geraldo de Moissac, en honor de San Nicolás.

En 1418-1467 el arzobispo Fernando da Guerra, después de ser considerado santo Geraldo de Moissac, dedicó la capilla a este arzobispo de Braga, y el santo sepultado en el retablo principal.

La capilla está decorada en talla barroca. Los azulejos se atribuyen al pintor Antonio de Oliveira Bernardes (1662-1731).

En el suelo está la sepultura de Rodrigo de Moura Teles, arzobispo de Braga.




          

           

Luego fuimos a la Capilla de los Reyes. Se trata de una capilla gótica, hecha bajo el voto de agradecimiento por la victoria en la Batalla de Aljubarrota, en la cual Juan I de Portugal, prometió la construcción del Monasterio de Santa María da Vitória da Batalla. Esta capilla fue mandada hacer por el arzobispo de Braga Lorenzo Vicente, que estuvo en la Batalla de Aljubarrota y prometió construir una capilla en Braga, honrando a la Virgen.

Desgraciadadamente no nos dejaron hacer fotos  Evil or Very Mad  Evil or Very Mad  Evil or Very Mad

De ahí nos dirigimos a la Capilla de Nuestra Señora de la Gloria
Mandada construir por el arzobispo Gonzalo Pereira para su monumento funerario.

El 17 de noviembre de 1331, el Papa Juan XXII, concede a Gonzalo Pereira, a través de la bula Marita tuae devotionis, autorización para gastar 6 000 florines de oro, de las rentas de la mesa arquipiscopal, en la dotación de la capilla que piensa construir.

En esta otra capilla tampoco nos dejaron hacer fotos  Mad  Mad  Mad

Luego visitamos la Capilla de Nuestra Señora de la Piedad. Esta capilla fue construida por el arzobispo Diogo de Sousa, en 1513, y donde está su tumba.


           


De ahí, seguimos nuestro camino hasta las Termas Públicas do Alto da Cividade, el punto más alejado del centro de la ciudad.








Fueron construidas en los principios del siglo II sobre parte de un edificio anterior. La entrada se procesaba al sur por un pequeño pórtico con columnas que daba acceso a un atrio. La primera sala corresponde a un apoditerio con una piscina de agua fría. En el invierno, esta sala era calentada. De este compartimento, donde los usuarios se desnudaban, se salía para un pasillo que permitía acceder a la palestra, amplio espacio abierto para ejercicios físicos, o al frigidario donde empezaba el circuito de baños. Este debería contemplar un trayecto frío-caliente-frío, en función del cual, partiendo del frigidario, se debería acceder al tepidario para, finalmente utilizarse un compartimento muy caliente, donde se transpiraba, llamado caldario. Se regresaba al frigidario por trayecto retrógado, con posibilidad de salir de nuevo a la palestra. El calentamiento de las salas era propiciado por la construcción de cámaras huecas, bajo el suelo de las salas, llamadas hipocaustos, por donde circulaba el aire caliente producido en hornillos, llamados praefurnia. Este aire circulaba además por el interior de las paredes, a través de tuberías, o ladrillos huecos, garantizándose, de esta  manera, un fuerte calentamiento de algunas salas, como ocurría con el caldario.



         










Horario de las termas romanas: 9:00-12:30; 14:00-17:30. CERRADO LOS LUNES.

Precio: hay un billete familiar para matrimonios con dos niños.

De vuelta al centro de la ciudad, y ante nuestro nuevo destino, el Fonte do Idolo, pasamos por diversos edificios de singular belleza.

Nuestra Señora de la Torre y Torre de Santiago.

El oratorio inspira una inmensa iglesia al aire libre cuya nave es la plaza de San Pablo. Habría sido levantada, como recompensa a la Virgen por haber ahorrado a la ciudad la devastación del terremoto de 1755.


          







          

Iglesia Hospital de S. Marcos.

El conjunto consagrado a S. Juan Marcos también es un juego de tensiones entre estilos arquitectónicos. Libre de la decadente influencia rococó, ostenta trazos de estructura tardo barroca, de la que es ejemplo la convexidad saliente del cuerpo central. Por otro lado, recupera los motivos clásicos que sobresalen en la impresión general de la fachada. El proyecto de integración se debe al ingeniero Carlos Amarante (1787)





Iglesia de Santa Cruz.

Expresión de la pasión de Jesucristo, el templo de Santa Cruz es una genuina obra de la devoción de una Hermandad. Iniciada a finales del primer cuarto del siglo XVII, se terminaría en este periodo.


          

Palacio do Raio.

Verdadero rayo de la luz barroca que iluminó Braga, el deslubramiento festivo y la emoción que causa en el observador hacen de él un paradigma de la arquitectura. El palacete, construido en 1753/54 es delimitado por la simetría barroca, abierta en ejecución completa, todo lo más es una versión soaresca del estilo Rocaille de inspiración francoalemana que esconde el soporte.







Nuestra siguiente parada nos llevó hasta el Fonte do Idolo. Monumento singular, uno de los más armónicos de la Península Ibérica. Las opiniones de los especialistas se dividen sobre la interpretación exacta del alto relieve, aunque el nombre del dedicante sea perfectamente conocido: Celico Fronto. Consideramos que se trataba de un santuario particular dedicado a la divinidad sincrética Tongoe Nabiagoi. Es una figura de alto relieve de 1,10 metros de altura, es difícil averiguar si se trata de una figura femenina o masculina, no obstante, conseguimos reconocer que corresponde a un personaje togado que sujeta en la mano un objeto, tal vez una cornucopia. Al lado derecho se destaca un edículo con al representación de un busto en su interior. 

          




Horario de Fonte Idolo: 9:00-12:30, 14:00-17:30. Cerrado lunes. Igualmente hay un billete familiar para matrimonios con dos niños. De vuelta a la Plaza de la República, volvimos al coche para dirigirnos de vuelta a nuestro centro de operaciones situado a pocos kilómetros de Santiago de Compostela. Sin lugar a dudas, la ciudad de Braga nos deslumbró por la presencia de edificios de diferentes épocas por todas las calles, llenos de majestuosidad y esplendor.


El Santuario de Sameiro o como es conocido como el Santuario de Nuestra Señora de Sameiro es un santuario mariano situado en Braga (Portugal), cuya construcción comenzó el 14 de julio de 1863. El fundador del santuario era el vicario de Braga, Padre Martinho António Pereira da Silva, que en 1871 hizo poner en la cima de la montaña, una imagen de Nuestra Señora.

Este santuario de los mayores centros de devoción mariana en Portugal, poco después del Santuario de Fátima y el Santuario de la Madre Soberana. En frente del templo, se encuentra una escalera majestuosa y amplia, en la parte superior de la que se elevan dos pilares de gran altura, coronado con la imagen de la Virgen María y el Sagrado Corazón de Jesús.

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